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Universidades, autonomía y libertad (1) por ALIRIO PÉREZ LO PRESTI

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ALIRIO PÉREZ LO PRESTI


Twitter: @perezlopresti

De la mano del auge de los partidos políticos y la inversión petrolera en materia educativa, se desarrolla en la Venezuela potencia del siglo XX, un modelo universitario sin comparación en Latinoamérica, en el cual la libertad de cátedra se consolida, la educación superior llega a tener muy elevados niveles de calidad y las grandes casas de estudio pudieron administrar sus presupuestos y elegir a sus autoridades. Un sueño difícil de creer si lo vemos en retrospectiva y lo comparamos con lo que existe en el presente.


Esta forma de concebir La Universidad, resultó ser la máxima expresión de posibilidades de ejercer la libertad en todas sus formas civilizadas y de fomentar el respeto por la manera de pensar del otro. En la Venezuela potencia del siglo XX, se materializa en el modelo de Universidad Autónoma, en donde el Estado deja de ser un ente perturbador de la dinámica propia del pensamiento, porque desde el fuero de las universidades se le puso límites al papel tradicional que suele cumplir el Estado en las distintas sociedades. En materia de educación universitaria, se generó un equilibrio pocas veces visto en nuestra región.


De ese modelo, en el cual se estimula el cultivo de la excelencia a la par de que se respeta la libertad de cátedra, surgen varias generaciones de compatriotas que nos hemos visto forzados a migrar porque el ataque a las universidades en la Venezuela de la contemporaneidad es tan bestial, que las intenta condenar inexorablemente a desaparecer.


Mas si bien es cierto que las universidades autónomas han sido heridas de manera artera en su esencia, no menos cierto es que todavía queda el germen de lo que durante varias décadas se sembró. La universidad autónoma venezolana, de carácter gratuito, con excelencia y tendiente a preconizar la libertad, generó un igualitarismo social pocas veces visto, en el cual las personas de los más disímiles orígenes hacían vida pacífica y armónica en el mismo tiempo y lugar.

Bastó con la entrada en práctica de un grupo de ideas preconcebidas para que en nombre del ideal revolucionario, tantas veces fallido en todos los confines donde se ha aplicado, se desmoronara lo que costó tanto construir. No se imaginan lo grandes que son los profesores de las universidades venezolanas que siguen dando clases a pesar de las más crueles y extravagantes adversidades.





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