Inicio

Opinión



Disputa comercial Japón-Corea Sadcidi Zerpa de Hurtado

Diario Frontera, Frontera Digital,  Sadcidi Zerpa de Hurtado, Opinión, ,Disputa comercial Japón-Corea Sadcidi Zerpa de Hurtado
Sadcidi Zerpa de Hurtado



Todo parece indicar que en los próximos días aumentará la conflictividad comercial en el mundo. El gobierno de Japón anunció el pasado viernes 2 de octubre, mediante su ministro de Industria y Comercio, Hiroshige Seko, que a partir del próximo 28 de agosto Corea del Sur dejará de estar en la lista de estados beneficiarios de un trato comercial preferencial. En dicho trato preferencial se incluyen 15 categorías de mercancías, cada una con doce productos, entre los cuales se encuentran: armas, aparatos electrónicos, productos químicos, tecnologías avanzadas e insumos para la construcción de barcos. De esta manera, aumenta la tensión en la relación bilateral, tanto por la decisión japonesa de restringir las importaciones coreanas, como por la percepción de no confianza en su socio comercial que esta acción genera.


Por otra parte, el gobierno surcoreano reaccionó retirando a Japón de su lista de socios comerciales privilegiados y presentado una queja ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por los controles a la exportación utilizados por Japón. Según el ministro surcoreano de finanzas, Hong Nam-ki, esta acción se debió a que el gobierno japonés socava con sus decisiones la relación de confianza y cooperación que las dos naciones han mantenido por años.


Entre medidas comerciales y sus respuestas, los lazos que unen a Corea del Sur y Japón están en el nivel más bajo. Esto incrementa la incertidumbre en la economía mundial, sobre todo por el impacto que la confrontación tendrá en las cadenas de suministro de bienes de alta tecnología, en los costos de producción de este tipo de mercancías y en el comercio internacional como un todo. Y también influirá en el destacado papel que ambas naciones tienen en el esfuerzo mundial por la desnuclearización de Corea del Norte, la profundización de la integración en la región mediante la consolidación de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), y la promoción y construcción de la iniciativa Indo-Pacífico, junto a los Estados Unidos.


Para entender la magnitud del conflicto es necesario reconocer el alegato japonés acerca de la erosión de la confianza bilateral como consecuencia de los fallos de tribunales de Corea del Sur, que ordenaron a las empresas japonesas compensar a los trabajadores coreanos que fueron sometidos a trabajo forzado en tiempos de guerra. Acerca de esto, el gobierno de Japón alega que dicho asunto fue resuelto en un tratado de 1965 que normalizó los lazos entre los dos países.


En tiempos de conflictividad comercial, la economía mundial será afectada. Principalmente porque las consecuencias de esta disputa se hacen cada vez más evidentes: 1) el sector de alta tecnología de Corea depende en gran medida de los suministros japoneses, por ejemplo, 90% de fotoprotectores y 40% de floruro de hidrogeno son importados desde Japón; 2) dichos insumos son usados para fabricar semiconductores y pantallas, productos indispensables en la cadena de suministro mundial de equipos de última tecnología. De allí que China, Estados Unidos, India, Singapur, así como países en Europa y América Latina, verán cómo se afectan las cadenas globales de este tipo de productos y deberán asumir los mayores costos asociados a la reposición de inventarios.


Para reducir el impacto de este escenario comercial que no favorece a nadie, es necesario abogar por una solución cooperativa a la disputa. Ambas partes deben ser conscientes del daño a largo plazo que pueden causar a sus respectivas economías y al sistema económico mundial, por lo que resulta pertinente la implementación de medidas para resolver en el corto plazo esta polémica.


*@zerpasad






Contenido Relacionado