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La arremetida del oficialismo al corazón de los merideños y ulandinos por Ángela Galiano

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ÁNGELA GALIANO



La semana pasada los merideños y ulandinos despertamos con una triste noticia: nuestro Rectorado sufrió nuevos ataques por parte de personas adeptas al régimen, otra arremetida más con consignas al corazón de nuestra Alma Mater. Me da tristeza saber cómo  los oficialistas son movidos por sentimientos tan mezquinos como la destrucción, el odio y la ignorancia, como pueden seguir formando parte de una ideología fracasada, lo único que han logrado es la decadencia de nuestra sociedad sumergiéndonos a vivir solo en calamidades. Créanme, están a tiempo de recapacitar y entender que no están del lado correcto de la historia.


 


Para los merideños el Rectorado representa un gran arraigo de nuestros valores culturales y patrimoniales, hemos sido siempre protectores de esa excelente obra arquitectónica. Como ulandinos nuestro mayor tesoro representa nuestro último camino que nos lleva a la culminación de esa meta alcanzada  en nuestra carrera universitaria. Todos podemos recordar con gran emoción ese día cuando recibimos nuestros títulos, vestidos con toga  y birrete parados en fila en el patio central, acompañados por el Obispo Fray Juan  Ramos de Lora, aun puedo recordar como latía mi corazón al escuchar los aplausos en el interior del recinto, indicándonos que era el momento de entrar, los aplausos parecían interminables, la majestuosa entrada de las autoridades, profesores, nosotros  aun estudiantes, nuestros familiares y amigos recibiéndonos de pie en una entrada triunfal, el nudo en la garganta y las lágrimas de la emoción no se hicieron esperar. Estos sentimientos no quedaron ahí, lo sentimos en cada acto de grado en el cual participamos.


 


Para los arquitectos, el Rectorado es un edificio obra del arquitecto Manuel Mujica Millán efectuado entre 1955-56, es de marcada complejidad funcional, es un volumen tratado de manera compacta, que aporta riqueza al contexto urbano donde se inserta. En cuanto al tratamiento, el arquitecto realizó una interpretación neo-colonial con giros barrocos que imprimieron movimientos al conjunto, en el interior una sucesión de patios abiertos y cubiertos resuelven la complejidad funcional. Es un monumento de valor patrimonial, protegido por declaratorias nacionales y regionales (1980,1994, y 2004).


 


Este monumento volvió a ser protegido por los merideños expresando su solidaridad hacia nuestra universidad, limpiando  sus paredes y recuperando la dignidad de nuestro Rectorado.   A los oficialistas  solo me queda decirles que a pesar de  sus continuas arremetidas a nuestra casa de estudio,  la universidad jamás le temerá a la luz del conocimiento.






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