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Las mejores expectativas con reflexión de Any Aular

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ANY AULAR



En el salón de clases había dos alumnos que tenían el mismo apellido: Ramírez. Uno de los Ramírez era un verdadero dolor de cabeza: indisciplinado, poco aplicado a sus estudios, buscador de pleitos. El otro Ramírez, en cambio, era un alumno ejemplar. En una reunión de representantes, una señora de modales muy finos se presentó a la maestra como la mamá de Ramírez. Creyendo que se trataba de la mamá del alumno aplicado, la maestra se deshizo en alabanzas y felicitaciones, y repitió varias veces que era un verdadero placer tener a su hijo como alumno. A la mañana siguiente, el Ramírez tremendito llegó muy temprano al colegio y fue directo en busca de su maestra. Cuando la encontró, le dijo entre lágrimas: “Muchas gracias por haberle dicho a mi mamá que yo era uno de sus alumnos preferidos, y que era un placer tenerme en su clase. ¡Con que alegría me lo ha dicho mamá! ¡Que feliz estaba!  Yo sé que hasta ahora no he sido bueno, pero a partir de hoy me voy a esforzar”. La maestra se dio cuenta de su error. El pequeño Ramírez cambió totalmente desde ese día y se convirtió en el mejor de su clase.




Nuestras palabras pueden mover montañas. Con ellas podemos construir las más altas murallas de protección a nuestro alrededor, o hacernos caer en el hoyo mas profundo de inseguridad y de miedo que cavamos nosotros con nuestro pesimismo. Somos lo que decimos y lo que creemos. Es por esto que debemos ser cuidadosos con nuestras palabras. ¿Queremos armonía a nuestro alrededor?, entonces sembremos en quienes nos rodean, la paz y la felicidad que tanto deseamos. ¿Queremos triunfar?, entonces sembremos en nuestro corazón la  confianza y la certeza de que Dios nos abrirá nuevos caminos y que nos ayudará a alcanzar el éxito. Todo es posible. Recuerda: Lo que digas, eso recibirás. Anda, Anímate y comienza tu día con entusiasmo, recuerda que hay muchos terrenos vacíos que tan sólo esperan que alguien, con la suficiente fe, siembre las  palabras que estimulen un cambio de actitud. ¡Que Dios te dé un Feliz Día!               Any Aular





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