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América Latina: ¿Para qué converger? por Alberto José Hurtado B.

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Alberto José Hurtado B.



América Latina cuenta con diversos mecanismos de integración regional y subregional. A nivel regional destacan: 1) Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), que sustituyó a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) en 1960; 2) Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y 3) Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Mientras que a nivel subregional se tiene: a) Comunidad Andina de Naciones (CAN), b) Mercado Común del Sur (Mercosur), c) Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), d) Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y e) Alianza del Pacífico (AP). Cada uno de estos órganos para la integración se caracteriza por su concreta cobertura, evolución, modalidad, acciones, objetivos y agendas definidas en función de los principios que sustentaron su creación. Y dentro de sus funciones procuran estimular formas armónicas de competencia, desarrollo, gobernanza, cooperación y complementación intrarregional.


De los esquemas subregionales mencionados, los acuerdos más dinámicos son el Mercosur y la AP. Ambos han evolucionado adoptando formas de inserción internacional que en la actualidad tienden a converger al paradigma reciente de integración en acuerdos megarregionales, cuya intención es construir un espacio conexo que permita potenciar a la subregión en un contexto global. En la actual fase de globalización, los dos acuerdos tienen su mirada en las economías y mercados líderes de la cuarta revolución industrial. De allí la disposición a involucrarse con Asia Pacífico mediante la Nueva Ruta de la Seda (China), la estrategia Indo- Pacífico (India, Japón, Australia), y el Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP); y con Europa a través de los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), al tiempo que se avanza en acuerdos con la Unión Europea.


Dejando de lado las diferencias entre las economías y minimizando el uso de mecanismos de defensa comercial intrabloque, tanto el Mercosur como la AP tienden a converger entre sí. Ejemplos de ello son: a) la participación de Argentina como miembro observador de la AP, y b) el papel de Argentina y Brasil a favor de la firma de acuerdos de libre comercio entre Mercosur y la EFTA, así como el interés de ambos para avanzar en acuerdos similares entre el mercado común y Corea del Sur, Canadá y Singapur; tres de los principales socios de las economías de la AP.


En este nuevo marco de la integración megarregional, tanto en el Mercosur como en la AP, los temas relevantes de las negociaciones son: liberalización arancelaria, cooperación aduanera, acumulación de origen, promoción al comercio de servicios, flujo de capital, movilidad de personas, innovación, apoyo a la pequeña y mediana empresa, producción sustentable, además de la agenda digital. La búsqueda de consensos en estas materias tiene entre sus objetivos: 1) desarrollar el mercado interno latinoamericano, y 2) lograr la complementación sectorial para la creación de las cadenas subregionales orientadas a participar en el mercado global.


En este sentido, la cooperación representa el pilar fundamental para avanzar hacia consensos. Estos no podrán lograrse sin la convergencia coordinada de las políticas industriales, infraestructura, proyectos tecnológicos, digitalización, aranceles, capacitación del capital humano, certificación de calidad, trazabilidad y huella del carbón. Desde esta mirada, el reto para el Mercosur y la AP es acordar prioridades dentro de una agenda pragmática, ambiciosa, que no termine condicionada por la búsqueda de protagonismo individual por parte de los países.


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