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La verdad desnuda por Crisanto Gregorio León

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Crisanto Gregorio León


Apuntalando las mentiras con verdades, escuché a una persona que acostumbraba hacer sus exposiciones con alegatos y razonamientos tomados de la verdad y del sentido común,  envolviendo sus mentiras con semblanzas de verdad, rodeando sus argumentaciones con verdades indubitables que a nadie se le ocurriría llevarle la contraria por valerse de alegatos untados con construcciones en apariencia lógicas y con ejemplos tomados de la sensatez para camuflar sus mentiras, y le permitían mantener una imagen de honestidad y corrección, por lo que disfrazaba sus mentiras con el ropaje de la verdad, de tal forma que todos asentían con sus gestos lo que decía tan serio personaje.  Y con el espejismo de persona correctisima a todos los envolvía de tal modo que lograba introducir sus mentiras para seguir saqueando a la vista de todos y con la autoridad que le daba su verbo de moralidad descompuesta se pavoneaba impunemente.


Adulterando la verdad como quien vive en pecado de adulterio, se sirve de la verdad con fines perversos, en tanto las pinceladas que le proporcionan algunas verdades, le dan ventajas sobre los ingenuos comensales y quienes tienen sus negociados se hacen los inocentes o desentendidos.


“Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron. Buen día dijo la mentira .Buenos días contestó la verdad. Hermoso día dijo la mentira. Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era. Hermoso día dijo entonces la verdad.  Aún más hermoso está el lago – dijo la mentira. Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió. Corrió la mentira hacia el agua y dijo… - el agua está aún más hermosa. Nademos.  La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira. Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas. Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue. La verdad incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla. Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.  Jean-Léon Gêrome, 1896.”


Nadie por ejemplo le llevaría la contraria a la argumentación de que ante todo y primero que todo se deben proteger los derechos de los niños y bajo ese axioma y la verdad que entraña; entonces las personas mentirosas, mañosas y corruptas; encargadas de garantizar la alimentación de los niños,  bajo el escudo protector de ese argumento, menguan las raciones para saquear la comida de los niños. Y así en cualquier escenario nos encontramos con sátrapas actores y actrices, que disfrazan la mentira de verdad para salir airosos de sus actos de corrupción , injustos y hasta  inhumanos y anticristianos.


¡Cuánta decepción!






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