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Personaje popular de Mérida Amalia por Richard Lara

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AMALIA


Es característico que en cualquier rincón de los pueblos y ciudades de Venezuela exista un personaje típico, sea hombre o mujer, del cual los habitantes comenten su peculiar forma de ser. A estos personajes, que se ven caminar por las calles con sus harapos y descalzos pasan a ser parte de la cultura popular dentro de una comunidad. En el caso de la ciudad de Mérida, sus habitantes recuerdan con mucho respeto y seriedad, aquellos protagonistas quienes transitaron por las avenidas y calles, donde se les conocía por su peculiar forma de vestir y de hablar. Es de recordar a este hombre conocido como el “Bobo Luis” de una estatura baja, ojos claros y su barba, que lucía su traje sucio, que al llegar a las barriadas tocando las puertas de las casas para solo pedir un vaso con agua. El “Bobo Luis” que aún vive en el centro de la ciudad de Mérida, se encuentra recluido en un geriátrico de la misma localidad.

Nombraremos a otros personajes que se le conocieron por su sobrenombre como  parte de la cultura popular, por ejemplo: “Pata de cloche”, “Mática”, “Cucurucho”, “Pollo asao”, “Media misa”, “Venturita y Amalia Peña Villareal”, éste último personaje quien paseaba en el Centro de la ciudad, era conocida como la “Loca Amalia”; de estatura baja, piel blanca, cabellera blanca y siempre se vio usando un vestido largo acompañado de su hijo Douglas, conocido como “Caramelo”. Cuentan los aldeanos que Amalia llegó desde muy joven, del pueblo de Torondoy, para radicarse en el Centro de Mérida. En su juventud, vivió en el barrio Gonzalo Picón, su vivienda estaba ubicada en los alrededores de los quioscos de la calle del hambre; y quienes la conocieron para ese momento, cuentan que Amalia tuvo 10 hijos, pero debido a una enfermedad que se le detectó conocida como tuberculosis, fue recluida en el sanatorio de la misma ciudad, hoy conocido como el ambulatorio Venezuela. Con el tiempo Amalia fue entregada a sus familiares, sorpresa para ella cuando fue a buscar a sus hijos en el barrio Gonzalo Picón para seguir con su vida normal, se le informó que sus descendientes habían sido internados en el Consejo Venezolano del Niño, este lugar era un reclusorio para niños en estado de abandono.


Esta mujer de tanto preguntar a los funcionarios de esa institución, ¿Dónde estaban sus hijos? a ella se le notifica que aquellos niños habían sido entregados en adopción a otras familias. Para esta mujer que conocía su enfermedad y también saber que nunca volvería a ver a sus pequeños niños, pasa a la locura por esta separación, cuando Amalia buscó el desahogo insultando a todo gobernante de esa época, ella se paraba en la plaza Bolívar gritando improperios a todos los que llegaban a dirigir la gobernación de Mérida. Su refugio de la lluvia y de descanso por las noches eran los alrededores del Rectorado de la Universidad de los Andes, también se cuenta que en el gobierno de Chuy Copey Rondón Nucete le fue entregada una vivienda en el sector del Arenal pero por su locura volvió a vivir en los espacios del Rectorado. Amalia fallece en la ciudad de Caracas, a la edad de 74 años de edad en el año 2015, producto de la diabetes que padecía le amputaron las dos extremidades inferiores






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