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El país de los locos por ALIRIO PÉREZ LO PRESTI

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ALIRIO PÉREZ LO PRESTI


Twitter: @perezlopresti

 

Soy del país de los locos. Los venezolanos tenemos nuestras particularidades, las cuales se hacen más notorias conforme somos una diáspora abultada, cuya presencia genera potenciales cambios en cualquier sitio donde lleguemos. Procedentes de una de las naciones más ricas del mundo, somos una suerte de millonarios un tanto excéntricos caídos en desgracia. Al ser una migración mayoritariamente forzada, hay un malestar que recorre a muchos de mis compatriotas, lo cual es de esperar.


Es muy raro verse obligado a abandonar su propia nación, con pocas posibilidades de plantearse la idea de regresar. Es un adiós permanente con la sociedad que una vez tuvimos y los valores y costumbres que llevamos en nuestro proceder de cada día. En lo particular, cada día que pasa, me deslumbran los prohombres que hemos creado y las extraordinarias manifestaciones de riqueza cultural que tenemos encima. De venezolanos ilustres está lleno el planeta.


De xenofobia y otros entuertos


La idea de progreso es la antítesis del parasitismo. Cuando en las sociedades prevalece la dádiva, el sujeto se debilita y es presa fácil de vendedores de espejitos. Hijo de migrantes y casado con una hija de migrantes, tal vez mi destino natural es migrar. Mi vida y los viajes han ido de la mano y si me tuviera que definir, diría que soy trashumante. De niño me llamaban “el musiuito” y la expresión “musiú, muerto de hambre” me acompañó durante la infancia. Bajarse de un barco proveniente de una Italia en ruinas, después de la Segunda Guerra Mundial, con la ropa que se llevaba encima como patrimonio, generó fuertes personalidades en mis antecesores.


No se estaba haciendo turismo sino generando un futuro para la familia, lo cual siempre implica una gran voluntad. La premisa fundamental de que cada cosa se gana con esfuerzo y no esperar que nadie me regale nada son los pilares de las cosas que aprendí de mis ancestros.






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