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La hora de la Fundación de Mérida por Carlos Guillermo Cárdenas D.

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CARLOS GUILLERMO CÁRDENAS



Mérida siempre fue y ha sido una ciudad contestataria. Desde su fundación el 09 de octubre de 1558 por el Capitán de la Capa Roja Juan Rodríguez Suárez, sin contar con la autorización de la Corona Española para fundar ciudades o pueblos, hasta la creación del Colegio Seminario de Sanbuenaventura en 1785 por el obispo Frai Juan Ramos de Lora, tampoco sin la aquiescencia  de la Corona Española, pues la autorización de la bula papal fue posterior, la ciudad se movió entre aguas movedizas de conflictos y guerras de la más variada naturaleza y motivación.


En su momento, a principios del siglo pasado, cuando el gobierno de turno cerró las puertas de la Universidad Central de Venezuela, quedando sólo la Universidad de Mérida vigente,  llamada luego Universidad de Los Andes, la ciudad se acrecentó en oportunidades para la juventud andina y nacional. La presencia de esa juventud permitió que se erigiera como la ciudad estudiantil por excelencia del país.


La llegada del español Juan Rodríguez Suarez a la meseta de los Tatuyes no estuvo exenta de críticas y comentarios adversos. El estudio realizado por la investigadora y profesora de la Universidad de Los Andes Jackeline Clarac de Briceño relata la crueldad a que fueron sometidos los nativos aborigenes. El español estaba sólo autorizado para la exploración de las supuestas minas de oro de la Sierra Nevada. Pero tal vez, al observar la riqueza y belleza de los campos de la meseta y el clima agradable, se le ocurrió la idea de fundar una población. No estaba autorizado por la monarquía española para fundar asentamientos ni para poblar ni repartir tierras. Por esta razón, ante la persecución de la autoridad se dio a la fuga durante un tiempo hasta cumplir condena en la vecina neogranadina.


La meseta donde se asentó nuestra ciudad de Mérida, fue denominada Santiago de Los Caballeros de Mérida. El grupo indígena Los Tateyes, o mejor conocido como Los Tatuyes la habitaba. Se dedicaban básicamente al cultivo del maíz y tubérculos para su subsistencia.


De lento crecimiento durante la colonia, la población para el siglo XVII no alcanzó a los tres mil habitantes, mayoritariamente aborigenes y más de un centenar de familias de origen español. Se calcula que para mediados del siglo XVIII, la población de Mérida tendría unos dos mil habitantes españoles.


Mérida fue de las primeras ciudades de la América colonial en contar con un colegio para la formación de la juventud. En el año de 1628 los padres de la orden Compañía de Jesús (jesuitas) fundaron el Colegio San Francisco que funcionó casi un siglo y medio,  hasta el año de 1767, cuando fueron expulsados de las tierras de la colonia española por el Rey de España Carlos III. Años más tarde, 1927, los jesuitas volverían a esta tierras para fundar el Colegio San José de Mérida, que tuvo una vigencia de casi medio siglo. El autor de estas líneas fue alumno de primaria ese colegio.


El acontecimiento de mayor trascendencia de la ciudad se considera que fue realizado por el Fraile Juan Ramos de Lora al fundar la Casa de Estudio para niños pobres, en el siglo XIX, año 1785. Casa de estudios que dio origen a la Universidad de Los Andes. También lo fue del Seminario Arquidiocesano.  


Además, en la actualidad, la ciudad cuenta con una arquidiócesis, cuyo arzobispo es el Cardenal Enrique Porras Cardozo, que además tiene funciones en la arquidiócesis de Caracas, como administrador apostólico. Hoy 9 de octubre se recibió la noticia de la renuncia a la arquidiócesis emeritense como arzobispo.


En los años recientes, la ciudad se ha visto afectada por la grave crisis económico-social del país, crisis que tiene un gran contenido político, derivado de los desaciertos y errores en los últimos años. En momento alguno de su historia, tal vez desde el terremoto del jueves santo 26 de marzo de 1812, la ciudad había estado tan abandonada y descuidada como en los tiempos presentes.


Mejores vendrán. Amanecerá y veremos !...


13 de octubre de 2019






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