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Miopía y otras miradas (2) por ALIRIO PÉREZ LO PRESTI

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ALIRIO PÉREZ LO PRESTI


Twitter: @perezlopresti

Vetustos, anticuados y necios durante un tiempo me daban consejos sobre investigación, que fiel a la consigna no escuché. Acostumbrado a escuchar nimiedades, no les hice caso. Si había que dar una conferencia o tenía el interés de hacerlo, nunca me faltó el espacio ni la invitación, pero me parecía que era mucho más trascendente generar investigación provechosa y de buen nivel. Lo que no sabía en ese tiempo es que: a la hora de migrar de Venezuela, ya mis trabajos y mis libros me precedían y gente que ni sabía que existía, me conocían en los más remotos lugares.

La otra crítica que se me hizo y afortunadamente nunca acepté era esta: “¿Por qué toda tu obra escrita es publicada por editoriales universitarias y no por las privadas, cuyo poder de distribución de los textos es mayor y las ganancias pueden ser significativas?”. Creo que para los fines de supervivencia, el tiempo también me dio la razón. Al momento de presentar un texto, más valor tiene desde el punto de vista académico si lo avala una institución con prestigio académico, asunto del cual carecen las casas comerciales. Total, que el trabajo acucioso como investigador y el apostar a la Academia como lo más valioso del saber consensuado, me dieron un poder que no pensé que fuera tangible, pero de alguna manera lo prefiguré.

Estudiar, estudiar mucho, leer y cultivar los saberes, son las mejores inversiones que se pueden hacer. Es lo que pienso desde mi posición de hombre a quien le gusta lo que hace y no se siente atraído por los asuntos atinentes a los mercaderes de oficio, que de tanto buscar el dinero, terminan en ocasiones por ahogarse en el mismo, descuidando aquellas cosas que nos humanizan y nos acercan a las personas. En eso siento haber sido habilidoso, no solo por tener una disciplina de hierro para poder dedicarse a aquellos asuntos que nos interesan, sino para transmitirlo entre tantas generaciones de estudiantes universitarios a quienes tuve el privilegio de dar clases.

No dejo de repetir que la mayor inversión que hombre alguno puede hacer es en materia educativa. La educación es la llave maestra de la existencia y nunca está de más repetirlo. Es el camino que evita caer en el malsano pantano de la ignorancia y sus fatales consecuencias.





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