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Lecciones desde Bangladesh por Alberto José Hurtado B.

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Alberto José Hurtado B.



Bangladesh se independizó en 1971, desde entonces el mundo reconoce su progreso en materia de desarrollo humano, alfabetización, equidad de género, reducción del tamaño de la población y crecimiento económico. Sin embargo, es un país que tiene como desafíos reducir la corrupción generalizada en el gobierno, disminuir el tamaño del sector público, mejorar su competitividad respecto al resto del mundo, corregir el desigual reparto de las tierras y atender la creciente crisis hidrológica generada por el cambio climático.


Luego de ser una de las regiones más pobres del sur de Asia, Bangladesh se ha convertido en una de las historias de éxito más notables e inesperadas. Un territorio devastado por la pobreza y el hambre durante muchos años, ha logrado que su economía crezca por encima del 6% anual desde 2006. A ese ritmo su Producto Interno Bruto (PIB) ha superado al de Pakistán, y está cerca de alcanzar al de India. Una muestra más de que las condiciones adversas y la desesperanza no son razones suficientes para iniciar la transformación de una sociedad.


Como muchos de los fenómenos históricos a gran escala, no existe una única razón para explicar la transformación económica de Bangladesh. Esta fue resultado de cambios sociales como el empoderamiento de las mujeres, mediante una mejor educación y una mayor participación en el ámbito familiar y público; además de consistencia en las políticas económicas, reglas claras para la inversión extranjera y leyes laborales a favor del trabajo formal. El esfuerzo realizado por el gobierno, las empresas privadas, junto a organizaciones no gubernamentales como Grameen Bank y BRAC, se ha traducido en mejoras en la salud y educación de los niños, incremento de la esperanza de vida, mayor inclusión en el sistema financiero, consolidación de una industria de fabricación de prendas de vestir, más inversión y reducción del desempleo. De esta forma, queda claro que el cambio de una sociedad no depende de la acción aislada de una persona u organización, exige de la participación de todos los actores de la economía.


Junto con el alto crecimiento económico, otro ámbito a destacar de la economía de Bangladesh es el sólido incremento de sus ingresos por remesas. Estas ayudan a que la población aumente su ingreso, permiten a los hogares financiar sus gastos médicos, educativos y de vivienda, y ayuda a que la economía mantenga un bajo déficit de cuenta corriente. Un alto nivel de remesas no es razón para convertirlas en la principal fuente de financiamiento del sector público, ni para plantear un cambio de moneda.


Con un sistema monetario estable, las autoridades monetarias de Bangladesh son cautelosas al momento de intervenir en el mercado cambiario. Para proteger a los productores locales, sus intervenciones acurren solo cuando hay la necesidad de evitar una devaluación del taka frente al dólar de los Estados Unidos. De esta forma, los responsables de la política económica muestran consistencia en sus decisiones.


Por último, el ámbito tributario. Este país tiene la relación más baja de ingresos recaudados vía impuestos y PIB dentro del grupo de economías del sur de Asia, debido, entre otras razones, por un sistema tributario estrecho y no automatizado, alta evasión fiscal, poca transparencia en el proceso de recaudación, y escasa autonomía institucional. En este contexto, un sistema tributario que favorece a los impuestos indirectos sobre tributos progresivos pone en riesgo la sostenibilidad del crecimiento económico de Bangladesh. Un país que desee alcanzar el desarrollo sostenible amerita de un sistema tributario simple, equitativo, eficiente y estable.


* @ajhurtadob






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