Inicio

Opinión



China, coronavirus y economí por Alberto José Hurtado B.

Diario Frontera, Frontera Digital,  Alberto José Hurtado B., Opinión, ,China, coronavirus y economí por Alberto José Hurtado B.
Alberto José Hurtado B.



El novedoso coronavirus es una cepa de animales altamente transmisible, que hasta el momento no tiene cura. Desde su aparición, a finales de 2019, ha presionado a la baja a los precios de materias primas como el petróleo, ha aumentado la incertidumbre en los mercados financieros internacionales, y ha incrementado los temores de una disminución en el crecimiento económico de China, y del mundo.


En un entorno condicionado por las negociaciones posteriores al Brexit, la incertidumbre electoral estadounidense, los primeros acuerdos comerciales entre los gobiernos de China y Estados Unidos, y el menor crecimiento de las principales economías del mundo, el coronavirus puede convertirse en el evento inesperado que desencadene una crisis económica mundial. Esta sería la primera recesión liderada por China, debido al tamaño de su economía, la importancia de sus empresas dentro de las cadenas globales de valor, y el rol de sus ciudadanos en la dinámica de consumo global.


Así, una nación que logró superar con éxito la crisis financiera mundial de 2009, tiene en el coronavirus su principal reto en muchos años. Su capacidad para encontrar una solución en el corto plazo reducirá la probabilidad de que ocurra una crisis global. Mientras más tarde la aparición de la cura, y el control del virus, mayor será la probabilidad de que el mundo entre en recesión.


Esto debido, en primer lugar, a que miles de fábricas chinas son la base de muchas cadenas globales de valor, que van desde automóviles hasta teléfonos inteligentes, computadores, televisores, entre muchos otros productos indispensables para el actual ritmo de vida de la población mundial. La paralización de estas industrias reducirá el ritmo de crecimiento de la economía china, paralizará las cadenas de suministro de estas mercancías, y condicionará la disponibilidad de estos bienes en los mercados de todo el mundo.


En segundo lugar, porque el ritmo de consumo de los ciudadanos chinos se detendrá. Por un lado, a medida que los turistas de alto gasto procedentes de China dejen de viajar al extranjero, tanto las aerolíneas como los hoteles y demás empresas que dependen del turismo verán una reducción de sus ingresos. Y, por otro lado, mientras los consumidores chinos se protegen, quedándose en casa y consumiendo solo lo necesario para evitar tener contacto con el virus, los mercados minoristas dentro de China se enfrentan a una fuerte recesión con capacidad para producir el cierre de muchos comercios y la pérdida de miles de empleos. En este ámbito, las marcas internacionales de productos de lujo, que durante años han encontrado en China su mercado más grande y de rápido crecimiento, enfrentan las peores perspectivas.


Y, en tercer lugar, por las implicaciones que tendrá la contracción de la demanda de materias primas y productos básicos desde la economía china. Tanto para consumo como para transformación, China es el principal demandante de recursos naturales. De allí que, en los primeros meses de la crisis del coronavirus, los precios del petróleo han caído en más del 10%, y en un porcentaje similar han bajado los precios del hierro y el cobre, productos agrícolas como el aceite de palma también han evidenciado una reducción de su precio internacional. En este sentido, todos los países productores y exportadores de estas mercancías verán como disminuye sus ingresos por exportaciones.


De esta forma, si no se encuentra pronto una cura efectiva al coronavirus, consumidores, productores y gobiernos a nivel mundial se verán afectados. Por el bien de las economías del mundo, se debe abogar por una rápida solución a la crisis del coronavirus.


* @ajhurtadob






Contenido Relacionado