Inicio

Opinión



PARVULARIO

Winston Churchill siempre puede existir (I) por ALIRIO PÉREZ LO PRESTI

Diario Frontera, Frontera Digital,  ALIRIO PÉREZ LO PRESTI, Opinión, ,Winston Churchill siempre puede existir (I) por ALIRIO PÉREZ LO PRESTI
ALIRIO PÉREZ LO PRESTI



@perezlopresti


 Famosos hay por montones en los tiempos que corren. Solo requieren un poquito de perseverancia, una dosis mínima de terquedad y una mediana capacidad de ingenio. Las plataformas tecnológicas propias de lo global hacen el resto. Es el tiempo en el cual vivimos y lidiar con eso es parte del arte de existir.


 Un intelectual de lo más conocido señala por una cadena de noticias internacionales que es imposible plantearse el hecho de que una persona como Winston Churchill pudieses existir en el siglo XXI. Da por hecho que en la contemporaneidad no tiene cabida el talento político y apuesta porque surjan individuales que representen males menores para hacerle frente a las nuevas y enredadas adversidades.


 


En los tiempos de Kim Jong-un, Vladímir Putin, Donald Trump y Greta Thunberg, diese la impresión de que ciertas formas de genialidad, alejadas del fanatismo y cercanas a lo adusto y circunspecto no pudiesen tener espacio. Es tiempo de liderazgos duros que se manejan desde lo perturbado, cruel, extravagante o abiertamente enfermizo. El odio corre en cada discurso y la mesura está ausente.  Lastimosamente es de esperar que existan líderes odiosos y trastornados que destilan sus miserias cada vez que se expresan, como es de esperar que exista un conglomerado que se identifique con ellos, porque a fin de cuentas son la representación de sus propias miserias. Me cuesta aceptar que la genialidad esté contra las cuerdas.


 


Tonto eres y en tonto te convertirás: Cada tonto con su tema tonto, hace que las redes sociales y la admiración colectiva se disparen en el más diáfano fanatismo propio de la histeria universal. La Santa Histeria, a decir de Milan Kundera, no deja de hacer su trabajo una y otra vez. Vargas Llosa es atinado cuando introduce el concepto de la civilización del espectáculo. Dios dándole cachos a los burros es la suerte de sino que marca cualquier tiempo. Lo impresionante del siglo XXI es que la globalización mediática de las consecuencias de las redes ha terminado por imponer una especie de dictadura o en los mejores casos, dicotomía del pensamiento. Ver las cosas con los matices propios de la realidad ha dejado de ser una buena práctica y las cosas parecieran llegar a reduccionismo de esto o lo otro. O estás conmigo o estás contra mí es la consigna maléfica que una y otra vez cabalga sobre la historia del pensamiento. El reduccionismo y mediocridad en su máxima expresión.


 


Cuando existía un grupo de diarios medianamente confiables que respondían a intereses claramente predecibles, era sencillo hacerse una idea de lo que ocurría en nuestro pequeño universo circundante.






Contenido Relacionado