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Infodemia y Coronavirus por Alberto José Hurtado B.

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Alberto José Hurtado B.


China hoy enfrenta una de las peores crisis de salud debido a la propagación del nuevo virus o coronavirus, conocido como COVID-19. El 30 de enero cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) convocó a la segunda reunión del Comité de Emergencia en virtud del Reglamento Sanitario Internacional sobre el brote de COVID-19 en China y su movimiento a través de las fronteras ello permitió reconocer a este virus como uno de Emergencia de Salud Pública y Preocupación Internacional (PHEIC), pero también generó infodemia.

Al justificar que las consecuencias de este virus serian desastrosas si se causara y propagara en un país con un sistema de salud débil.  El PHEIC ha puesto al gobierno chino bajo una enorme presión para contener la propagación del virus. Por ejemplo, el 21 de febrero los datos epidemiológicos de la Comisión Nacional de Salud de China mostraron 53,284 casos confirmados de COVID-19, con 11,477 pacientes críticamente enfermos y 2345 muertes. Esa cifra superó los de la epidemia de SARS de 2003. Hoy existen 618,915 casos sospechosos de contacto cercano, de los que destacan 113,564 casos en observación médica. Teniendo presente que el principal mecanismo de transmisión son las gotas respiratorias y el contacto cercano.

Todo ello ha generado infodemia que, combinado con las actuales y altas restricciones de viaje y movilidad humana desde y hacia Wuhan, que incluyen información delicada y alarmante sobre las reservas de vuelos y trenes y el uso de teléfonos móviles, unido a la actual era digital, Internet y las redes sociales han penetrado en todos los aspectos del brote de COVID-19. Que ha ayudado a la prevención y conocimiento de la emergencia, pero también ha generado xenofobia y discriminación hacia aquellos que pueden ser portadores del virus.

Actualmente las agencias gubernamentales crearon sitios web oficiales para publicar datos de vigilancia de enfermedades y proporcionar información y asesoramiento sobre salud. Esto ha mejorado la transparencia en relación a la circulación de la información y consejos vitales. También ha establecido medidas indirectas de precaución que lograron, la gente dejara de visitar las casas y las prácticas de reunión familiar comunes durante el Año Nuevo.

Pero convirtiendo a la plataforma de redes sociales WeChat en la plataforma principal para intercambiar saludos de Año Nuevo y conectarse con familiares y amigos. Y localizó en las redes las pruebas clínicas que deben realizarse en caso de sospecha, así las pruebas de ácido nucleico y el punto de inflexión de la epidemia vocabulario común de las personas en Asia.

Ello ha generado reacciones negativas como por ejemplo la ira y dolor desbordado en las redes sociales hacia la reprensión de la autoridad local de la alerta temprana del Dr. Li Wenliang de la infección viral y su muerte por COVID-19. Entonces la infodemia derivada de la amplia y diversa información alrededor del virus, ha permitido mostrar fuentes de información falsa, que han causado pánico y angustia. Por ejemplo, algunas aplicaciones tecnológicas se han utilizado para identificar los hogares con casos sospechosos o confirmados de COVID-19 en complejos residenciales. Y esto ha exacerbado el miedo en la comunidad y ha llevado a la discriminación social contra aquellos directamente afectados por el virus. La epidemia de COVID-19 sigue evolucionando, y la respuesta de China al brote probablemente no pueda replicarse en ningún otro lugar. Por tanto, el uso adecuado de los datos disponible en las redes sociales son compromiso de toda la comunidad global, y debe usarse para el entorno de la actual y difícil situación por la epidemia en China, y no para generar pánico y discriminación.

* @ajhurtadob





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