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Micha Wicke por Carlos Guillermo Cárdenas

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CARLOS GUILLERMO CÁRDENAS


El personal de enfermería tomaba la vena para la ampolla que salvaría su vida, cuando Micha comenzó a dar signos de gravedad. A mi pregunta, cómo siente el dolor de pecho, respondió en voz apagada: "estoy más calmado, estoy más calmado…". 


La vida de Miguel (Micha) Federico Wicke Raffler fue de un hombre útil, de un hombre honesto y de un hombre familiar. Cristiano devoto, ciudadano ejemplar y empresario que contribuyó al desarrollo del turismo de la ciudad y la región.


Micha,  eso fue y mucho más. Acostumbrado a luchar por sus haberes, de niño labró su camino. La madre, llegada desde las tierras gélidas del norte de Europa, sin la compañía paterna que quedó en el ostracismo de una vida que no retornó. La señora Wicke, con fortaleza y gran voluntad, levantó la familia. Los dos niños Federico (Micha) y Achim, nacidos en tierras lejanas, el destino los colocó en los Andes Venezolanos.


Micha, como alumno del Colegio Jesuita San José de Mérida aprendió el espíritu de lucha que la Compañía de Jesús inculca al joven adolescente. El Liceo Libertador  y más tarde la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Los Andes terminaron de moldear al joven que crecía aceleradamente. La formación tuvo el complemento de la Asociación de Boy Scout de Mérida, donde la templanza y  mesura lo llevaron a la adultez de la vida.


Me correspondió atenderlo como médico en dos episodios extremos de su vida. El primero, la década de los 70s, cuando una afección neurológica le mantuvo durante varios meses convaleciente. Tiempos aquellos, que el ímpetu juvenil nos permitió la fuerza suficiente para trasladarlo al recordado Hospital Los Andes.


Ahora me correspondió en los estertores finales de su existencia, acompañarlo  cuando pronunció las palabras finales. Apenas una y media hora antes, los síntomas dieron la campanada que algo delicado acababa con la vida de aquel hombre, que días atrás daba expresiones de vitalidad y fortaleza.


Vuelve a las entrañas de la tierra, al reencuentro con Marvia, su compañera de cuatro décadas. En esta hora de dolor y aflicción para la Familia Wicke, mis sentimientos de condolencia para sus hijos   Miguel Jr y Helena, sus nietos, su hermano Achim, entrañable amigo, sus sobrinos Thor y Federico y el resto de familiares que desde lejanas tierras, acompañan espiritualmente a Micha en el acto de despedida al reino eterno.  


27/III/2020






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