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Camboya y Covid- 19 por Alberto José Hurtado B.

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Alberto José Hurtado B.



Reino de Camboya, popularmente nombrado como Camboya, representa un Estado soberano ubicado al Sur de la Península de Indochina y al Sudeste Asiático.  Nom Pen es su capital y ciudad más poblada. Camboya posee vecinos prodigiosos como Tailandia al noreste, Laos al norte, Vietnam al este y el Golfo de Tailandia al suroeste. Su economía es de tipo agrícola a pesar de los descubrimientos de yacimientos de petróleo y gas en sus aguas territoriales. Un aspecto destacado, de su sistema político es el régimen monarquía unido a la democracia representativa y parlamentaria. En Camboya, el rey es el jefe del Estado, mientras el primer ministro es el jefe de gobierno designado por el rey. Entonces, el primer ministro ejerce el poder ejecutivo y legislativo.   


En este contexto, cuando Camboya fue notificada del primer caso de Covid-19 a finales de enero, la enfermedad se convirtió en uno de los más importantes riesgos sociales, político y económico para sus autoridades políticas. Ya en mayo, existían 122 casos. Pero a la opinión mundial, Camboya logró aplanar la curva de contagio. Las dudas saltan a la vista y hoy existe una gran inquietud en relación a la reducción de la infección. La pregunta es: ¿durará para siempre? La opinión pública ha seguido de cerca la situación, manifestando, el gobierno en Camboya ha puesto en evidencia la rápida y eficaz respuesta frente a los riesgos sociales emergentes y los desafíos que implica el virus. 


Y así, como en otros países, Camboya aprobó el proyecto de ley en el estado de emergencia. La sociedad civil y política ha criticado esta medida porque considera que existe una seria vulneración de los derechos humanos y libertad. Algunos creen que la medida es una receta para mantener sin riesgo a la dictadura, en este sentido la ley otorga al gobierno amplios poderes para arrestar y encarcelar a personas hasta por diez años con una multa de hasta 1.000 millones de reales, unos 245 dólares americanos. Por su parte, el gobierno escusa la ley, porque ella le permite movilizar recursos, desarrollar medidas para la protección del orden público, la seguridad, los intereses personales, la vida, la salud, la propiedad y el medio ambiente. La crítica a la medida por parte de los reporteros y periodistas devino en numerosas condenas y medidas de represión estatal contra los derechos civiles, hechos justificados gubernamentalmente hablando porque difunden noticias falsas acerca de la autoridad pública y promueven la desinformación.


A estas medidas y ejercicio del orden público, se le suman: restricciones a la entrada de extranjeros, y restricciones a los viajes nacionales, cancelación de fiestas y licencias de las vacaciones para sectores como el de la confección. Ello significa, los trabajadores de este sector no recibirán su remuneración por concepto de vacaciones, además la industria ha cerrado, el turismo que aportó un 33% al PIB en 2018, disminuyó su aporte debido a las restricciones de viajes. Esto hace tambalear la economía camboyana, y el gobierno anunció que pagará el 20% del salario mínimo mensual de los trabajadores de las industrias mencionadas. A la par, el gobierno anuncio paquetes de estímulos para los próximos seis meses de 800 millones y 2 mil millones de dólares para rescatar a las empresas. Pero la incertidumbre acerca de la erradicación del virus crea grandes dudas acerca de la protección a la economía y la seguridad de los ciudadanos en Camboya. El presupuesto limitado de Camboya, implica una gran dificultad, acudir a los organismos multilaterales será complicado debido al reto de cumplir con los requisitos exigidos. Así, el mundo no quiere equivocarse y los camboyanos tampoco. Camboya necesita más que donaciones de suministros médicos y equipos de protección.


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