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COMUNICADO A la Opinión Pública de los Jefes de los Servicios y Departamentos Clínicos del Iahula

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A la Opinión Pública de los Jefes de los Servicios 
y Departamentos Clínicos del Iahula
IAHULA


Nosotros, Jefes de los Servicios y Departamentos Clínicos del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA), informamos a la comunidad merideña la función y los recursos asignados a nuestro centro asistencial para enfrentar la pandemia COVID19.

El IAHULA fue catalogado como un “hospital centinela” destinado a la atención de pacientes con manifestaciones moderadas y graves de COVID19. No es función de este centro asistencial la hospitalización, en ninguna de sus dependencias, de los casos leves o asintomáticos; para estos casos, recomendamos a las autoridades gubernamentales que el aislamiento sea domiciliario con vigilancia periódica desde el punto de vista clínico y epidemiológico. Por la misma razón, enfatizamos que los pacientes con síntomas leves sin factores de riesgo no deben ser referidos al IAHULA desde otros centros asistenciales pues de continuar esta práctica comprometerán la capacidad operativa del hospital y generarán consumos de recursos que deben reservarse para el cuidado de pacientes más graves. 

De igual manera, insistimos que no se expongan al personal de salud y a los usuarios a actos de discriminación y odio, ni a criminalización, por enfermar de COVID19. Las personas con o sin síntomas que tienen pruebas de laboratorio positivas para COVID19, deben ser tratadas en todo momento con dignidad, respeto y consideración, tanto  por las autoridades, como por el personal de salud, los funcionarios públicos y sus vecinos.

El IAHULA, como todos los centros asistenciales públicos de salud, ha sufrido las consecuencias de enormes reducciones en el presupuesto para gastos de funcionamiento, lo cual ha conducido al deterioro progresivo de su equipamiento, a la deserción de un alto porcentaje de trabajadores sanitarios y a la reducción significativa de las capacidades diagnósticas y terapéuticas de la institución. Actualmente, las debilidades más importantes del IAHULA para cumplir con su función en la pandemia COVID19 son:

1) Déficit de equipos portátiles de radiología e imagen (Rx, tomografía y ultrasonido). 
2) Déficit de reactivos de laboratorio para pruebas que permitan evaluar la gravedad de los casos, tales como: ferritina, dímero D, fibrinógeno, niveles de interleucinas y gases arteriales. De igual manera, déficit de pruebas rutinarias de laboratorio.
3) Déficit de equipos de protección personal en cantidad suficiente, oportuna e idónea para el cuidado de un número creciente de casos.
4) Déficit de camas, colchones, ventiladores mecánicos, monitores y bombas de infusión para las áreas de cuidados críticos.
5) Déficit de pruebas de diagnóstico rápido (anticuerpos) en suficiente cantidad para el estudio de casos y contactos.
6) Carencia de un laboratorio local para pruebas moleculares (PCR),  habiendo en la ciudad de Mérida el personal preparado y parte del equipamiento necesario para procesar dichas pruebas. Un laboratorio local para pruebas PCR iría en beneficio directo de los enfermos, en mejoras de la vigilancia epidemiológica comunitaria y en reducción de los tiempos de espera para tomar decisiones sobre la gestión del talento humano en salud (acortamiento de los aislamientos y reposos, etc.). En nuestro hospital, los tiempo de espera para obtener resultados de PCR demoran entre cinco y 14 días
7) Actualmente, la capacidad real del hospital para  cuidados intensivos y semi-intensivos es de 26 camas provistas con ventilador y monitor. Los pacientes con COVID19 grave suelen permanecer por tiempos prolongados en UCI, de modo que la capacidad de cuidados intensivos es muy reducida ante un repunte esperable de casos graves.
8) Acentuación del déficit ya existente del personal sanitario por insuficiencias en el transporte público y por falta de combustible. No se ha permitido el ingreso a listas para surtir gasolina a buena parte de los trabajadores de salud, y los que están incluidos en dichas listas sólo pueden surtir cada seis a nueve semanas y muchas veces sólo 30 litros. Por otra parte, en dos de las estaciones de servicio asignadas, los trabajadores de salud sufren malos tratos por el personal que controla el suministro y en ocasiones los funcionarios encargados de la vigilancia no respetan el orden de la cola al permitir el acceso preferencial de otros vehículos oficiales y de  ciertos vehículos particulares sin placa o identificación de uso oficial. 
9) Observamos que los miembros de otros organismos encargados del control de la pandemia cuando asisten al hospital para el traslado de pacientes, tienen que solicitar a nuestro centro asistencial los materiales necesarios para su protección personal por carecer de ellos. Instamos a las instancias gubernamentales para que doten con suficientes vehículos, insumos y equipos de protección 
personal, a estos importantísimos funcionarios de la atención prehospitalaria, de manera que puedan cumplir con su noble y arriesgada misión.
10) Déficit de medicamentos con eficacia comprobada para el manejo de casos moderados y graves, tales como remdesivir, al igual que fármacos, hemoderivados y material médico quirúrgico necesarios para el cuidado y  tratamiento de las complicaciones del COVID19, tales como: antitrombóticos, soluciones electrolíticas, inmunoglobulinas, albúmina humana, antibióticos de amplio espectro, sedantes y analgésicos, esteroides, broncodilatadores, protectores gástricos, catéteres, sondas, etc.

Además de señalar estas limitaciones, queremos expresar a la comunidad merideña y a las autoridades que el personal médico del Hospital Universitario consignará en los registros clínicos y en todos los documentos con valor epidemiológico la verdadera frecuencia de casos probables y confirmados de COVID19 y no aceptará intimidaciones o coerciones para que se omita información sobre la incidencia y letalidad de la pandemia en los registros de salud. Las cifras oficiales de COVID19 indican un repunte en la trasmisión de origen foráneo y comunitario de la pandemia en Venezuela, hecho que confirmamos en nuestro desempeño hospitalario; por tal razón, instamos con vehemencia a la población para que respete y extreme la observancia de las normas de distanciamiento social, el uso adecuado de la mascarilla o tapaboca y el mayor confinamiento posible en el hogar.

Los Jefes de Servicio y Departamentos clínicos queremos expresar nuestro total apoyo y reconocimiento a la Directiva del Hospital Universitario por su infatigable y eficiente labor en la preparación de nuestro hospital ante la pandemia COVID19, por su constante preocupación por el bienestar y formación de la comunidad hospitalaria (pacientes, familiares y personal sanitario) y por representarnos dignamente en los gabinetes intersectoriales a los que son llamados. Solicitamos con urgencia a las autoridades nacionales y regionales que asignen a nuestra directiva hospitalaria los recursos necesarios para resolver las carencias expuestas en este documento, especialmente en lo que se refiere a equipamiento e insumos para la atención adecuada de pacientes COVID19  y la protección del personal de salud. No queremos que ocurran en nuestro hospital las lamentables situaciones que se vivieron en los centros asistenciales de otros países, caracterizadas por la pérdida evitable de numerosas vidas y el contagio de un número significativo de  trabajadores sanitarios que redundó en el agravamiento de la crisis asistencial generada por la pandemia. 

Por último, queremos recordar a las autoridades y a la comunidad merideña que en casi todos los países, la población general y autoridades políticas protegieron con especial atención a su personal de salud, al reconocer su enorme valor estratégico en la lucha contra la pandemia y el enorme riesgo que corren en esta batalla. Es profundamente injusto, absurdo, suicida y denigrante hacer lo contrario. 

En Mérida, Venezuela, 29 de mayo 2020.




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