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Notas al azar por Ricardo Gil Otaiza

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RICARDO GIL OTAIZA


Tuve la osadía de publicar poesía. Cuando tuve listos los poemas que se transformaron luego en el libro Corriente profunda, me arroparon las dudas acerca de su calidad y se los di a leer a mi hermano Alberto Jiménez Ure, quien luego de tenerlos varias semanas en su poder me alentó a publicarlos. Él reconoce en estos poemas vetas filosóficas, como en mis narraciones breves Juan Liscano hace lo propio con el carácter metafísico. Tiempo después compilé otros poemas a los que titulé Manual del vencedor, que siguen más o menos el derrotero del poemario anterior. Para mi sorpresa muchos de esos textos poéticos fueron incluidos en antologías y una vez pude ver a uno de mis poemas convertido en un gran afiche en una tienda de fotocopiado (aunque sin mi firma). Asistí a varias lecturas de poemas (recitales poéticos) y en una de ellas me percaté (al escucharme en voz alta frente a un micrófono) del carácter erótico de varios de los textos, y no sin cierto rubor se lo confesé a un público que tomó mi ocurrencia como un chiste para distender el acto, y a la hora del brindis se me acercaron varias personas para felicitar mi declaración.


Desde la pasión lectora
Soy crítico y tengo abundante obra al respecto, pero mi misión no ha sido la de elevar a nadie a la cima, ni la de hundir a nadie en el ostracismo; ha sido a las claras el fomento de las letras y en general de la cultura. En lo particular mis textos críticos son honestos, jamás perversos, o loas sin asidero en la realidad. Mi postura ha sido siempre hablar de una obra que he leído y analizado de comienzo a fin, y no como algunos que se contentan con leer tan solo el prólogo y la contraportada de un libro, y luego se sienten con autoridad moral para reseñarlo y criticarlo. Pocas veces mis textos críticos han sido incisivos y hasta “crueles”, pero esos pocos casos respondieron a mi repudio a una literatura oportunista, amarillista, que busca sacar provecho (y lo ha conseguido) al dolor humano y a hechos de sangre. Generalmente escribo desde la pasión lectora y del goce estético de una obra. Como se supondrá, toda esta actividad me ha ganado grandes amigos, pero también profundos odios y animadversiones. ¡Qué le vamos a hacer! Las dos caras de una misma moneda.

Que viva la palabra y el libro
No puedo imaginar mi vida sin la actividad literaria (lectura y escritura). Son tantos años en esto, que es como otra piel. La palabra escrita me marcó al extremo de dividirme en un antes y en un después. La lectura y la escritura me cambiaron para marcar mis genes, para convertirme en un feliz y dichoso poseso del texto escrito. Tan profunda ha sido la impronta de las letras en mi recorrido vital, que me siento un vicioso de las letras. Todo mi mundo gira alrededor de libros y de autores, y eso impregna mi cotidianidad, mi pensamiento y mi conversación. He sido tan insistente, que a veces me he sentido un fastidioso, sobre todo con mi familia, que ha tenido mucha paciencia con un hijo, un esposo y un padre que solo ve a través del crisol de las páginas impresas. La literatura me ha salvado de mis depresiones y ha sido un extraordinario complemento en mi realidad. Para decirlo de manera pomposa: la literatura me dio completitud frente a las debilidades y falencias del mundo real. Terminaré mis días por estos mismos derroteros, y ya se encargarán otros de reivindicar mis afanes librescos, o de tirarlos por la borda. Pero ya no seré yo, y no estaré consciente de ello. Por ahora, que viva la palabra y el libro.

@GilOtaiza

rigilo99@hotmail.com

rigilo99@gmail.com




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