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EL PRESIDENCIALISMO Y LAS MASAS por ABRAHAM SEQUEDA

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ABRAHAM SEQUEDA



@abrahamsequeda

El presidente de la república, es el jefe de la administración pública y como jefe de gobierno personaliza la estructura orgánica del ejecutivo al nombrar y remover miembros de su gabinete, así como también, la designación de otros funcionarios importantes. Como jefe de Estado, tiene las responsabilidades de ser comandante en jefe de las fuerzas militares y realizar funciones diplomáticas, al celebrar en nombre de la república tratados y negociaciones.

Las responsabilidades de ejecutivo nacional y jefe de Estado, pueden recaer en una misma persona en los países donde se adopten estas dos funciones, por ejemplo, en Venezuela, como presidente de la república.


El presidencialismo es una palabra que describe una forma de gobierno simple, como lo es el parlamentario o asambleario. El presidencialismo se ha identificado, como una forma de predominancia del poder ejecutivo, sobre el sistema de pesos y contrapesos del Estado; es decir, su influencia directa o indirecta en el poder pegislativo y/o judicial. En el presidencialismo además de las responsabilidades constitucionales, se han establecido metafunciones, reflejadas sobre su propio partido político y sobre la población en general.


En países donde el presidente no sólo realiza metafunciones, sino que abusa de ellas, la población adopta una postura en la cual buena parte de las iniciativas en todos los ámbitos y a todo nivel, son inducidas por el presidente de la república a través de sus operadores políticos. Sus decisiones son infalibles, pero además, son inobjetables e inapelables; en consecuencia, la población se despoja de su ciudadanía para convertirse en masa.


El presidencialismo exacerbado en las metafunciones, no llega por casualidad o tal vez incluso por los propios deseos personales; es un proceso de degeneración inoculado y aceptado plácidamente e inadvertidamente por la población.


En Venezuela se observa una clara diferenciación, entre un proyecto de presidencialismo exacerbado con metafunciones, enmarcado en el populismo-rentismo y una propuesta que promueve la acción ciudadana y la promoción del individuo a elegir su futuro en el marco de un Estado liberal.






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