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China e India en conflicto por Alberto José Hurtado B.

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Alberto José Hurtado B.


El enfrentamiento del pasado lunes 15 de junio entre las fuerzas militares indias y chinas en la frontera en disputa entre ambos países, que se saldó con la muerte de 20 soldados indios y un número desconocido de soldados chinos, es el primer incidente de este tipo en más de cuatro décadas. Acontecimiento que representó un particular, pero mortal, duelo entre dos culturas milenarias del mundo; derivadas de tradiciones filosóficas confucianas y budistas, ambas cosmovisiones erigidas en virtudes y el justo medio basado en la ética política para el ejercicio del poder.

India y China han ofrecido diversos canales diplomáticos para reducir el enfrentamiento militar pero, en el marco de la nueva configuración del orden mundial, todo parece indicar que los esfuerzos deberán duplicarse para evitar nuevas confrontaciones armadas. Las áreas de tensiones y divergencia entre los dos países destacan cada día más: 1) las disputas fronterizas, 2) el Corredor Económico China-Pakistán, 3) los desequilibrios comerciales, y 4) el liderazgo en Asia. Estos puntos pueden ser generadores de mayores conflictos en la medida que la diplomacia no de resultados.

En este orden, los gobiernos de Nueva Delhi y Beijing se han esforzado por avanzar en una convivencia favorable para los dos países; de allí las cumbres informales entre Modi y Xi en Wuhan en abril de 2018 y Mamallapuram en octubre de 2019, donde se insistió en el respeto y el apoyo mutuo. Pero el despliegue militar chino a lo largo de la línea de control actual ha sido mucho más grande que el presenciado durante el enfrentamiento de Doklam en 2017; y los llamados a la calma por parte de funcionarios y comandantes militares indios ha incrementado los ánimos nacionalistas y el clamor anti-China.

Al final, China e India expresan la necesidad de conversaciones afirmando la importante relación bilateral entre ambas economías, e informan acerca de diálogos para coordinar por vía militares y diplomáticas “castigos ejemplares” que enfriaran la situación de manera justa. Pero lo real se contrapone a esta información y el descontento público se hace inevitable; presentándose de diversas manifestaciones donde se unen las emociones y la confusión de ambos lados.

Esta situación representa un gran riesgo sobre la industria farmacéutica de India que depende en gran medida de los insumos chinos, así como para las empresas de ambos países que forman parte de cadenas globales de valor. Ya que se supone vendrán represarías de ambos lados. A la par, se exacerban los ánimos en las calles de la India, y los enfrentamientos puertas adentro entre partidarios del gobierno y de oposición se hacen cada vez más fuertes debido a que los militares indios estaban desarmados al momento del enfrentamiento. En realidad, ambas fuerzas militares respetaban los acuerdos alcanzados en 1962, y entre 1996 y 2005, donde se plasmó que la frontera entre los dos países no puede defenderse usando armas.

Todo esto ha dejado diversas hipótesis sobre el motivo del enfrentamiento, se acusa a soldados chinos de cruzar la frontera en tres lugares distintos, instalar tiendas y puestos de guardia ignorando las medidas expresas de restricción y desencadenando todo el conflicto. Por su parte, las autoridades chinas prometen castigos ejemplares en caso de comprobarse el incumplimiento de los acuerdos previos. Con estas posiciones, las partes involucradas parecen rememorar los juicios y castigos ejemplares aplicados con anterioridad en el mundo, como por ejemplo los realizados en Europa Occidental. Y con ello incrementan la incertidumbre acerca del futuro de un mundo cada día más convulsionado.

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