Inicio

Opinión



Amigos

De los videoclubs al museo audiovisual por Jim Morantes

Diario Frontera, Frontera Digital,  JIM MORANTES, Opinión, ,De los videoclubs al museo audiovisual por Jim  Morantes
JIM MORANTES



Retrotrayendo el pensamiento a la década de los noventa, nos lleva ineludiblemente a mencionar un ámbito de recreación que hoy en día se mantiene  bajo el mismo principio pero con otra modalidad, desde la perspectiva de la inmediación virtual, sin salir de la oficina o del hogar, me refiero a  las membresías pagas de YouTube, al  pay per view de DIRECTV, a Netflix  entre otros, para aquella época (1993), la inscripción de este tipo de entretenimiento  tenia duración “vitalicia” en algunos casos con extensión de quinquenio, bienio o anual de acuerdo al videoclub y a la variedad de títulos que ofrecían, el pago por el alquiler de películas te daba derecho a tenerla en posesión de uno a tres días, dependía del plan, cantidad de videos alquilados y tipo de cliente.


Abundaban estos establecimientos comerciales que ofrecían variedad audiovisual en Betamax y VHS (para todos los gustos), sin embargo, pocos tenían buenas películas con calidad en audio y video, su entrega al público, variaba  dependiendo de la ocasión en algunos casos se daba con la caja original ya desgastada, cuando la empresa había adquirido varias películas originales, la otra caratula se mantenía intacta en la exhibición, en otros con caja de una cinta en blanco y los clientes Premium hoy VIP que para ese entonces no se conocían, accedían a la cinta con caratula de plástico (tenían mayor número de días, descuentos a partir de la segunda película y comiquitas o documentales gratis), lo común en los films de cartelera por la increíble demanda en su visualización, era la falla respectiva, presentaban desgaste en la cinta, la parte más emocionante del audiovisual aparecía el nefasto color negro por algunos segundos, saltaba la imagen media cortada con rayas o desaparecía parte del audio, en el mejor de los casos en cuanto a la más solicitada, en otros ya no había remedio la cinta estaba tan corroída que se reventaba mientras la veías.


A pesar que la mayoría de los canales televisivos, permanecían  libres de señal UHF, proporcionaban buena programación y las cableras nacientes tenían una excelente parrilla, las películas taquilleras siempre han contado con el apoyo del público, sin excluir el segmento tabú de erotismo, fetiche y  pornografía  que ha mantenido su público cautivo a lo largo de la historia.


Voy a mencionar algunos videoclubs de ese entonces, por orden estrictamente creciente en variedad y calidad, es decir, menciono a los mejores desde mi punto de vista, por tal motivo la clasificación cuenta con un sesgo de subjetividad y su vinculación, es una simple opinión de quien suscribe, no es vinculante ni mucho menos determinante: Sonido Impacto 22 (CC Las Tapias), Audio Video Séptimo Arte (Al fondo de Video Internacional en el centro de la ciudad), los que a continuación menciono no recuerdo el nombre más si la ubicación, en el Centro Comercial Viaducto, en el CC Piñerito,  en el  paseo de la feria, en Glorias Patrias y posteriormente Blockbuster  en el campito.


Hago especial mención a la casa del video y del CD, ubicada en la Av. 4 Bolívar entre calles 26 y 27, local 01 de Henry González, con quien establecí una buena amistad y me convertí en cliente premium (vi aproximadamente el 80% de los títulos disponibles de una enorme variedad), además de proveedor de cintas de VHS vírgenes y en ocasiones le grababa de Betamax a VHS o VHS a VHS (fiestas, cumpleaños, bautizos) en 1994 antes de ingresar a estudiar derecho, conocí e hice amistad con su hermano Javier Gonzales, hoy en día profesor de filosofía de la escuela de derecho, quien hace una semana, envió sus refranes andinos para el segmento Tu Refrán Popular del canal Jim Morantes en YouTube, por cierto los invito a suscribirse (gratis) para que observen diversos  programas como La Cruda Realidad, Propuesta Política, Gira por Venezuela, Fiesta Popular, Cultura Ancestral, Arte Popular, Habitantes de la Ciudad, Reflexión Cotidiana, Vida Protagónica y Estrado Popular, allí podrán observar videos originales de mi videoteca privada desde finales del siglo pasado hasta  la actualidad.


 La intención que ha movido mi razón de ser, en este ámbito en particular, consiste  dejar constancia audiovisual como memoria de las circunstancias epocales para cada momento histórico, de allí que en los años 2011 (septiembre) y 2012 (febrero), doné a la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de los Andes, en oficios dirigidos a su director, diverso material audiovisual inédito de la región, al igual que 1 control remoto original Sony de un Super Betamax, 2 controles Samsung de VHS industrial con calidad Hi Fi producidos en los 90 con la particularidad de edición con AUDIO OUT  e INSERT, con la finalidad de estudiar la posibilidad de crear el primer Museo Audiovisual de Tecnología, cuyo horizonte no debe ser otro distinto a recopilar y orientar a los estudiantes, profesionales y público en general del avance tecnológico de los últimos tiempos, enseñándoles bajo la dualidad teórico - práctica con pequeñas síntesis las funciones y características de cada era tecnológica, haciendo una pequeña retrospectiva de las ventajas y desventajas de los Betamax, Súper Betamax, VHS, Súper VHS, DVCAM, VIDEO 8, SUPER VIDEO 8, HI 8, DVD …, proyecto que permitía generar matriz de opinión en cuanto a lo lineal- no lineal y a lo que vendrá en la postmodernidad.


Espera la próxima parte de amigos y sígueme en Twitter  @JIMMORANTES






Contenido Relacionado