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UNA ELECCIÓN. NEGOCIACIÓN INÚTIL por ABRAHAM SEQUEDA

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ABRAHAM SEQUEDA



@abrahamsequeda


 


De la teoría a la práctica, del fanatismo a lo tolerable, de lo ilegal a lo apropiado, de lo abusivo a lo admisible. La manipulación de una realidad es desesperante e inaguantable. La idea de deslizarse siempre hacia situaciones electorales engañosas y manipulables, cada vez es menos frecuente y pertinaz. Hacen falta acciones ejemplarizantes, dentro del mismo cúmulo de desencajados, para romper la obsesión, para enfrentar y solucionar un problema que sobrepasa los límites de la delincuencia y el terrorismo.


Los sistemas totalitarios y criminales, siempre entran en una espiral de destrucción, tanto de lo que le rodea, como de sí mismos, cuando comienza la etapa de decadencia; una forma de catabolismo, sin regulación alguna. Por esta razón, recurren a maniobras de contención, sin importar las consecuencias y aunque esto implique, la eliminación de toda una generación de habitantes (¿genocidio?).


¿Cómo se puede identificar, que se está enfrentando a un sistema criminal de mafias y por su misma naturaleza, no dejarán el poder con una elección?; la respuesta se alberga en los siguientes procedimientos, que maneja su estructura de poder. La lista es importante sin contar todos aquellos factores opcionales, manejados tecnológicamente o comunicacionalmente.


1) eligen directamente o en su defecto permiten que figurones formen parte del CNE, 2) eligen los miembros de mesa y los operadores de “las máquinas de votación”, 3) obstaculizan y/o no permiten testigos de otros partidos que no sea el PSUV, 4) manipulan y sacan provecho descaradamente del voto asistido, 5) no actualizan el REP, 6) no permiten la votación, de los ciudadanos venezolanos que están en el exterior, 7) eliminan la utilización de la tinta indeleble luego del acto electoral, 8) colocan sus “puntos rojos” justo frente o al lado de los centros de votación, 9) control abusivo, sobre un acto exclusivamente civil, por parte de las fuerzas militares, 10) migran de centros de votación, borran o reinsertan electores.


Como es obvio, bajo estas circunstancias, no solo es conveniente sino muy sencillo, manejar cualquier resultado de la votación; por lo tanto, no existe la más mínima legitimidad, transparencia y competitividad. La “elección es fingida”.






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