Inicio

Opinión



Asia y las cadenas globales de valor por Sadcidi Zerpa de Hurtado

Diario Frontera, Frontera Digital,  Sadcidi Zerpa de Hurtado, Opinión, ,Asia y las cadenas globales de valor por Sadcidi Zerpa de Hurtado
Sadcidi Zerpa de Hurtado



En un contexto de tensiones comerciales, interrupción de la movilidad de personas, mercancías y materias primas por la pandemia del covid-19, además de una recesión global, las cadenas globales de valor (CGV) están, como nunca antes, a prueba. Todo ello implica un reto para los países y regiones del mundo cuyo crecimiento económico depende de la participación en las CGV.


Siendo Asia el continente cuyos países están más interconectados a las CGV, los retos que enfrenta dicha región se relacionan con tres aspectos clave que darán forma a las CGV en los próximos años: la relocalización empresarial, la diversificación productiva y el mayor uso de la tecnología en la elaboración de bienes y servicios. En primer lugar, las actividades de producción se moverán fuera de China en la medida que la rivalidad entre Estados Unidos y China siga intensificándose. Los aranceles y otras sanciones económicas impuestas por Estados Unidos llevarán a muchas empresas, incluidas las chinas, a trasladar la producción de China a otros países asiáticos, especialmente a los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).


Al respecto, durante la última década muchos países de la ASEAN han mejorado su capacidad tecnológica y de capital humano en la medida que la región avanzó en una estrategia de crecimiento de las exportaciones liderada por la manufactura. Esto los coloca en una buena posición para ascender en la cadena de valor de la producción dentro de la cuarta revolución industrial. Por ende, están listos para recibir nuevas inversiones de China y de otras partes del mundo.


En segundo lugar, la pandemia de covid-19 ha renovado el énfasis en la diversificación productiva y la necesidad de aumentar la capacidad de recuperación de las economías. Esto ha llevado a los países asiáticos a aceptar algunas ineficiencias y una tasa de menor crecimiento, que permitan en el mediano plazo que empresas, proveedores y trabajadores se adapten a las nuevas condiciones de la economía mundial. De esta manera, los países y las empresas tratarán de reducir su vulnerabilidad y, en un contexto donde la autosuficiencia plena es prácticamente imposible, la respuesta está en una mayor diversificación. Ya sea para productos esenciales o componentes clave para la actividad productiva, la opción de diversificar las fuentes de materias primas es más rentable que evitar interrupciones en la producción final de mercancías.


Y, en tercer lugar, el cambio global hacia una nueva economía impulsada por la tecnología continuará. En la medida que las economías se vuelven más avanzadas, los retornos de capital y mano de obra disminuirán y la rentabilidad de la innovación y la creatividad aumentará. Así, la capacidad de aplicar tecnología para crear nuevos productos y servicios determinará la competitividad. Y los países tecnológicamente preparados podrán responder más rápido y gestionar su recuperación de una manera más fluida y al menor costo.


Esto llevará a que las economías asiáticas se integren en la medida que las nuevas CGV se fortalezcan y la demanda de comercio intrarregional de bienes y servicios aumente. Aspecto que permite entender la forma como esta región sigue trabajando incansablemente para liberalizar nuevas fuentes de crecimiento, aprovechando los vínculos comerciales existentes y construyendo nuevas relaciones con las economías emergentes del sur de Asia, Oriente Medio, América Latina y África, donde se siguen discutiendo y firmando acuerdos de libre comercio, tratados bilaterales de inversión y asociaciones económicas más amplias. De esta manera, la nueva globalización tendrá en Asia un gran aliado.


*@zerpasad






Contenido Relacionado