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El desafío de “La Parroquia misionera, en salida para los nuevos tiempos” por Padre Edduar Molina Escalona

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por Padre Edduar Molina Escalona
El desafío de “La Parroquia misionera, en salida para los nuevos tiempos” por Padre Edduar Molina Escalona



Este año 2020, marcado por la parálisis de una pandemia mundial, paradójicamente se nos presenta a los católicos como una maravillosa oportunidad para hacer juntos una profunda auto-reflexión sobre el quehacer de la Iglesia en Venezuela, desafío planteado por el Papa Francisco: "Ser audaces y creativos en esa tarea de repensar los objetivos de las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades" (EG 33).


A principios de este año, hemos acogido la convocatoria de nuestros Obispos a ponernos en “camino de preparación”, para la II Asamblea Nacional de Pastoral, con un acento propio: “La sinodalidad de Francisco”, que no es otra cosa sino “hacer camino juntos”, obispos, sacerdotes, religiosas y laicos en la tarea de todos: “Construir unidos el Reino del amor, la verdad y la justicia”; lo que exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión.


La Asamblea Pastoral tiene como objetivo el “promover una pastoral orgánica, planificada y participativa y consolidar la unidad de la Iglesia en Venezuela para trabajar juntos por el bien común”. Verdadero compromiso de cara a la reconstrucción de nuestro país.


Bajo el lema: “La Parroquia misionera en salida para los nuevos tiempos, desde una Iglesia en Comunión se ha iniciado en las parroquias, base de toda acción evangelizadora, la revisión, auto-evaluación y aportes en este camino de conversión pastoral.


Desde las asambleas pastorales parroquiales, con la participación de las consultas online, y las fecundas asambleas zonales recogiendo los aportes parroquiales para llegar a la asamblea diocesana. Juntos hemos tenido la oportunidad de responder a las preguntas que han recorrido toda la geografía nacional: ¿Qué aspectos de la vida pastoral de las parroquias nos podrían hacer afirmar que son parroquias misioneras? ¿Qué características tienen nuestras parroquias en sus estructuras, en su lenguaje, en sus agentes de pastoral, modos de proceder, estilos de pastoral que no les permiten ser más misioneras? ¿Cómo tienen que ser nuestras parroquias en Venezuela para reconocerlas auténticamente misioneras (iglesia en salida) en la situación actual de nuestro país? ¿Cómo tienen que ser nuestras parroquias para reconocerlas realmente "comunidad de comunidades"?


Nuestra Iglesia merideña, bajo la guía de nuestros obispos, asume con decidido empeño los cuatro desafíos que marcan la agenda de la Asamblea Nacional de Pastoral: Anuncio, comunión, servicio y formación. Camino trazado por el Concilio Plenario Venezolano para enrumbar de nuevo y con mayor experiencia, frente a las nuevas realidades y el cambio de época, sus inquietudes y desafíos.


Las asambleas pastorales, son el vivo reflejo de una Iglesia que quiere dar pasos de parroquias en las que predomina la sacramentalización, lo devocional, lo cultual, lo tradicional, “lo que se ha hecho siempre”; parroquias conformes con la “oveja” que quedó en el corral, descuidando las otras 99 que están fuera de él. A un nuevo estilo de “hacer Iglesia”, abierta a nuevos espacios de creatividad pastoral, de real participación de todos los bautizados, de mayor importancia a la formación de los fieles laicos y de una mayor conciencia de su nuevo rol y presencia en los espacios de la vida pública que permitan compartir nuestra esperanza y ofrecer nuestra fe en un mundo herido.


Evangelii Gaudium subraya que "cuando se asume un objetivo pastoral y un estilo misionero, que realmente llegue a todos sin excepciones ni exclusiones, el anuncio se concentra en lo esencial, que es lo más grande, lo más bello, lo más atractivo y, al mismo tiempo, lo más necesario" (EG 34).


No olvidemos que estamos todos invitados a crear una cultura del acompañamiento, si todos nos sentimos protagonistas del presente y futuro de una Iglesia en salida, que anuncia la alegría del Evangelio, en medio de un mundo de tanta soledad y vacío será una melodía agradable, que traerá paz y esperanza.


 


Mérida, 30/08/2020






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