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Historia del Hospital Universitario de Los Andes por Carlos Guillermo Cárdenas D.

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Carlos Guillermo Cárdenas D.


A finales de la década de los veinte del pasado siglo XX es trasladado a Mérida, para continuar con la labor sacerdotal y evangelizadora, el presbítero tachirense Escolástico Duque, quien con su dinamismo y entusiasmo emprendedor, acoge la idea, escribiendo, predicando y convocando reuniones para exponer el proyecto de un hospital para Mérida. Mérida tenía más características de pueblo de provincia que de ciudad, tal vez la distinguía la presencia de la Universidad y el Colegio San José de Mérida de los jesuitas,  sus ingresos por concepto de envíos del gobierno nacional y la actividad generadora de las pocas industrias, no permitían el desarrollo de un proyecto de la naturaleza planteada. El padre Escolástico incitó a los feligreses y a la ciudadanía abortar la apatía y la negligencia al afirmar: “si Mérida se niega a cooperar en la construcción  del nuevo hospital, por la sangre que de mi padre llevo en las venas y por la leche con que me alimentó mi madre, yo levantaré el edificio”.  Perdónenme ustedes el símil, el padre Escolástico Duque representa para el Hospital Universitario de Los Andes lo que el Fraile Juan Ramos de Lora para la Universidad de Los Andes, ambos los precursores que sembraron los cimientos para la construcción del Hospital Universitario de Los Andes y la Universidad de Los Andes, respectivament




        El 21 de abril de 1930, se constituye la Junta Promotora Pro-construcción del nuevo Hospital, integrada por Rubén Corredor, Humberto Ruiz Fonseca, Carlos E. Dávila Briceño (el abuelo paterno), Tulio Rojas, Alfonso Parra Febres, R. A. Rondón Márquez, Víctor Zambrano Roa, Servio Tulio Rojas Dávila y Abdón Vivas. El costo del Hospital Los Andes fue aproximadamente 600.000 bolívares, cuyo aporte, más de la mitad fue privado: profesores, médicos, estudiantes, comerciantes y agricultores. El Padre Escolástico Duque aportó la cantidad de 34.000 bolívares, producto de la venta de su casa materna. El 5 de febrero de 1936 se inauguró el Hospital Los Andes, con 200 camas paciente y un presupuesto de 14.000 bolívares mensuales. Desde un comienzo funcionaron los servicios de Medicina, Cirugía, Pediatría y Maternidad, con las respectivas consultas externas y hospitalizaciones para adultos y niños. Más tarde se añadió el servicio privado y semiprivado de hospitalización.




        El Hospital Los Andes había comenzado funcionando en la cuadra completa. En el año de 1946 el servicio de Ginecología y Obstetricia se mudó para la nueva sede en la avenida Urdaneta, creándose la Maternidad Mérida. El servicio de Pediatría y Puericultura se mudó en 1949 para las instalaciones de Belén, creándose el Hospitalito de Niños. El Sanatorio Antituberculoso fue construido en el año 1951.




        Pronto se desarrollaron las especialidades. Dermatología, como tal, existió desde la creación del Hospital Los Andes en 1936, llamándose Servicio de Dermatología y Sífilis, con el doctor Pedro Guerra Fonseca al frente de la jefatura. Oftalmología, en 1947, siendo designado jefe el doctor Luís Espinel González; en el año 1951 ingresa como residente de esta especialidad el doctor Jesús M. Rojas. Hematología, como Banco de Sangre, a partir de 1952 con el doctor Albins Opaliniski como jefe. Neurología comenzó la enseñanza de la semiología con el doctor Noguer y Molins en 1956; en 1958 Neurología inicia sus labores como especialidad en un pequeño local anexo a Cardiología, cedido este último por el doctor Abdel Mario Fuenmayor, jefe de Cardiología, quien inició el Servicio de Cardiología en 1952. Gastroenterología, el 26 de Octubre de 1957, con la inauguración del Servicio de Patología Digestiva, dirigido por el doctor José Humberto Ocariz. Psiquiatría comenzó el primero de octubre de 1961 bajo la jefatura del doctor Juan Calistri. Urología, en 1961, con el doctor José Rafael González. Endocrinología, en enero de 1962, con el doctor Arturo Paoli Briceño. Nefrología, en 1964, con el doctor Hugo Dávila Lamus. Medicina Interna tuvo un nacimiento más prolongado, pues los estudios de Patología General se remontan al año 1930 con los doctores Servio Tulio Rojas Dávila y Abdón Vivas, este último dictaba el curso de Patología Interna; para el año 1944 el doctor Víctor Zamorani coloca las bases para la estructuración de la Clínica Médica en Mérida. El doctor Eloy Dávila Celis consolidará los estudios de Medicina Interna, junto con el doctor Néstor Febres Cordero, en los siguientes años. En relación a otros servicios y cátedras no fue posible obtener datos precisos de la creación.



 Para el lapso comprendido entre octubre de 1973 a marzo se 1974 se hace la mudanza para la nueva estructura física que se había construido desde el año de 1962 en los terrenos que son o fueron de la Universidad de Los Andes, en la antigua Hacienda de los Terán Ruiz, Campo de Oro. Por un comodato firmado entre el Ministerio de Salud y Desarrollo Social, la Universidad de Los Andes cedió los terrenos para la construcción del Hospital Universitario de Los Andes, a cambio de los terrenos que ocupó el viejo Hospital Los Andes, entre las avenidas dos Lora y tres Independencia, cinco cuadras arriba de la llamada Plaza Glorias Patrías.



El presidente Caldera, antes de hacer entrega de la Presidencia de la República, a finales de 1973, hizo la inauguración oficial del Hospital Universitario de Los Andes. De manera que próximamente, el HULA cumplirá 47 años de su inauguración.


 El HULA fue concebido como un hospital de cuidados progresivos y de especialidades clínicas y quirúrgicas. Una concepción relativamente nueva que se había aplicado en algunos hospitales de Europa y EEUU. Se concibió la segunda Unidad de Cuidados Intensivos que tuvo el país. Cuidados Intermedios los pisos de la torre, des el segundo (el primero correspondió a Cuidados Intensivos), hasta el nueve. Los pisos 2, 3 y 4 para el área quirúrgica, los pisos 5 y 6 para el área clínijca, los pisos 7 y 8 para el área pediátrica. El área de hospitalización o Cuidados Intermedios Obstétricos correspondió al ala sur del hospital. Las emergencias obstétricas, de adultos y pediátricas funcionaron por separado. Cada servicio tanto clínico como quirúrgico tuvo su sede propia, algunos con magníficas salas de reuniones como Traumatología y Ortopedia y Cardiología.


        También se concibió espacios para la Unidad de Medicina Nuclear que funcionó durante casi cuatro décadas. Espacio para Tomografía y Resonancia Magnética. Estas dos últimas no funcionan desde hace aproximadamente cinco años, fundamentalmente por falta de una política de mantenimiento del Ministerio de Salud.


Hasta hace escasamente un par de lustros, en el HULA se realizaron cirugías cardíacas (cirugía de válvulas, de puentes aorto-coronarios, cirugía de congénitos en niños y adultos,  implantación de marcapasos, desfibriladores y resincronizadores.También e contó con un programa de cardiología intervencionista para el manejo de los Infartos Agudos de Miocardio en la fase inicia con angioplastía primaria, así como implante percutáneo de dispositivos para cardiopatías congénitas en niños y adultos) y neurocirugías. Estos últimos programas se han visto afectados seriamente por la crisis del país.


En HULA también funciona una Unidad de Choque, donde se atiende paciente críticamente agudos tanto médicos como quirúrgicos. Esta unidad ha recibido algún apoyo adicional en los últimos seís años de gestión de los dos últimos gobiernos regionales.

Actualmente el HULA atraviesa la peor crisis a los largo de estas nueve décadas de funcionamiento. Crisis que se ha agravado por la Pandemia del Covid 19, que ha mermado la capacidad de respuesta del hospital ante casos de patología compleja.




Mérida, 29 de agosto de 2020






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