Inicio

Opinión



Amigos

Amor patrio y comida rápida por Jim Morantes

Diario Frontera, Frontera Digital,  JIM MORANTES, Opinión, ,Amor patrio y comida rápida por Jim Morantes
JIM MORANTES



Agradezco a Dios por la oportunidad de haber nacido en el mejor país del mundo, me refiero a Venezuela, nación que sirvió de albergue y hogar a millones de inmigrantes, lamentablemente la mala conducción de seudo lideres “revolucionarios”, simples neo populistas, llevaron al pueblo a la miseria, acabaron con la institucionalidad y dejaron en ruinas la infraestructura productiva que era una motivación con incentivo internacional.


  La ventaja de ser un venezolano por nacimiento que ama con todo su corazón, pasión y convicción a su país, se traduce en la gran determinación de querer mejorar la situación, aquí permanezco a pesar de las vicisitudes y de las grandes adversidades en materia energética (gasolina, electricidad, gas), entre otras circunstancias adversas como los salarios de hambre que no cubren las expectativas básicas, ni dignas para medio vivir.


Contribuir a mejorar esta gloriosa nación, consiste en unirnos en pro del bienestar colectivo, es absurdo permitir la influencia extranjera que carcome nuestra soberanía y mucho menos se debe dar cabida a la ineptitud e inoperancia de algunos que socavan por acción u  omisión la integridad ciudadana. 


A lo largo del tiempo, he procurado aprender algunas cosas sobre la vida, lo que me ha llevado a fortalecer los lazos ancestrales y familiares, incursionar en la academia, recorrer la maravillosa e indescriptible geografía patria, entregar con sencillez amor, interactuar en la virtualidad, aplicar bondad y todo lo que sea necesario para nutrir la parte espiritual, a objeto de procurar el estado de constante paz, alegría y felicidad en la cotidianidad.


Continuo desempolvando los recuerdos del disco duro de la existencia, en esta breve reseña anecdótica, me referiré a los lugares que frecuentaba en la década de los noventa  como la mayoría de los merideños para disfrutar una buena comida rápida.


El primer lugar de mi clasificación, lo ocupa la Bocata (cerro sus puertas), exquisitos panes rellenos de múltiples sabores acompañados de proteína, vegetales con quesos y salsas incluidas, no podía faltar el famoso lomito con champiñones y pare de contar; se encontraba ubicada en la avenida 8 Paredes, cerca del 221 Batallón de infantería, cuartel Justo Briceño y en el centro comercial El Viaducto.


De igual manera La Papa Brava (ya no existe), funcionaba diagonal al Mercado Periférico (al frente de la Colmena), allí era impelable el perro caliente gigante y las papas fritas francesas no podían faltar, para cambiar la ruta por el centro de la ciudad, se alternaba la variedad gastronómica; al subir varias cuadras por la Av 2. Obispo Lora, estaba el carrito móvil de La Cremita (aun funciona en un local) en Glorias Patrias, mi comida preferida, eran las hamburguesas mixtas, doble o triple carne (res, cochino y pollo), full ensalada, cebolla picada en cuadritos, huevo, jamón, queso amarillo, papas fritas ralladas, las clásicas salsas (mayonesa, tomate, mostaza) y la tártara que era la sensación, posteriormente aperturó La Crema en la  Av. 4  Bolívar con la calle 30, lateral a la licorería Copacabana. 


Los plátanos maduros sancochados servidos en su propia concha en la plaza Belén, eran referencia vinculante para los estudiantes de la época, rellenos de pabellón, queso blanco rallado, aguacate o carne mechada, al igual que la tradicional calle del Hambre, ubicada al lado del mercado Periférico, varios cubículos forrados en baldosa blanca, dedicados a la venta de la tradicional arepa de maíz, rellena de infinidad de sabores: domino, reina pepiada, huevos de codorniz, jamón con queso amarillo, carne mechada con queso blanco o de mano, entre otros tantos. Estos  últimos establecimientos, eran la alternativa viable a altas horas de la noche.


    Los episodios vividos en la geografía andina, adornada de la espesa neblina, el frio, la lluvia que necesitaba abrigo y capucha para salir a tomarse una rica y espesa Vitamina en la parroquia donde el famoso Miguelito.


Estoy seguro que en casa se preguntarán, a Jim se le olvidó mencionar tal o cual lugar, no incluyó los pasteles, las empañadas, la chica andina, los batidos, los helados, las pizzas, los sancochos, ni las parrillas. Así que esto se pone bueno, espera la próxima parte de amigos y sígueme en Twitter  @JIMMORANTES






Contenido Relacionado