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Un hombre de su tiempo por ALIRIO PÉREZ LO PRESTI

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ALIRIO PÉREZ LO PRESTI



@perezlopresti


Básicamente, el agnosticismo es la doctrina filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano toda noción de Absoluto, Infinito y Dios. Cuando se asume desde una actitud positivista circunscribe y se reduce al conocimiento de lo fenomenal y relativo. El término se debe al biólogo británico Thomas Henry Huxley y fue adoptado por Darwin y Spencer. Muchos han visto en la filosofía de Kant (Crítica de la razón pura) una base para entender el agnosticismo.


Todos son intentos tímidos que no terminan por descifrar enigma alguno y sólo crean espejismos que tratan de satisfacer una condición que es consustancial a nuestro centro íntimo. Con tantos años trajinados, el hombre contemporáneo, sigue arrastrando todas estas características, con una condición que lo hace aun más extraño: Es incapaz de comprender su propio tiempo, o sea, el hombre no tiene la capacidad para comprender el momento que vive, precisamente porque lo está viviendo. Desconoce los alcances de lo que está haciendo. Motivo por el cual, de manera paradójica, cualquier hombre de su tiempo es ajeno a su tiempo. Esa condición lo hace replantear y cuestionar lo que vive, puesto que su naturaleza hace que sus propias vivencias le sean ajenas e ininteligibles. De lo contrario, no cuestionaría nada. La pobre capacidad de entender lo que nos ocurre conlleva al acto filosófico.


En el siglo que nos ha tocado, el XXI, ocurrió un fenómeno muy curioso y es que ante el fiasco de la puesta en práctica de múltiples creencias (desde ideologías hasta religiones tradicionales), se opta por:


1)Mostrarse distante frente a lo ideológico o religioso. De esta postura surge multiplicidad de enredos conceptuales en un intento generalmente insulso de crear una especie de espiritualidad sin bases que la sustenten.


2)Retomar antiguas creencias, tanto ideológicas como religiosas. Eso explica el hecho de que algunas ideologías que se consideraban absurdas, puesto que su implementación en el siglo XX resultaron ser un estrepitoso y sangriento fracaso, propendan a resucitar. El caso emblemático es, por supuesto el marxismo que trata de existir, dando las pataletas de rigor.


Todo para poder tener la sensación de que la función mental-espiritual esté rellena con cualquier cosa. Sea porque se asumen posturas o se cree que se rechazan.






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