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El Sol y la Luna por Alberto José Hurtado Briceño

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Alberto José Hurtado Briceño



¡Dios del cielo si quieres salvarnos la vida, envíanos una soga! con esta frase dos niños salvaron su vida, luego de salvar a su madre, frente a un tigre mentiroso, malvado y hambriento que quería comérselos. Pero el tigre también suplico a Dios: ¡Dios del cielo, apiádate de este tigre hambriento, envíame una soga!, enseguida cayó una soga y el tigre se agarró de ella, pero se rompió, estaba podrida.


Con este pequeño fragmento del cuento infantil coreano llamado el Sol y la Luna, Corea del Sur se presenta ante los ojos del mundo como una nación de economía fuerte que ha enfrentado con éxito los retos de la pandemia del novel coronavirus (covid-19). Las recientes proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), prevén que esta economía solo se contraerá en 1% durante este 2020, siendo el mejor resultado después de China.


Este resultado lógicamente esta relacionado con la calidad de la cuerda que los coreanos se ganaron de Dios, por medio del manejo efectivo de la pandemia. Controlando el contagio a nivel nacional y actuando con responsabilidad respecto a la interacción con el resto del mundo, esta nación asiática logró controlar el virus. En otras palabras, la capacidad de Corea para contener la covid-19 fue mejor que la demostrada por Europa, Estados Unidos y América Latina.


La estrategia se basó en el uso efectivo de todo el sistema de salud del país, el aprovechamiento de la tecnología y la activa participación de la ciudadanía, para identificar y hacer seguimiento a cada caso de contagio. Además, incluyó una rápida respuesta fiscal que terminó en los bolsillos de los empresarios y de los ciudadanos coreanos, con lo cual fue posible rescatar y equilibrar el PIB en más del 0,7%, es decir, unos 12,2 millones de dólares. Por tanto, este esfuerzo para mantener el nivel de consumo, los préstamos y las garantías marcan una diferencia de estrategia en relación con la implementada por otros países del mundo; principalmente con aquello cuya principal iniciativa se basó en la interrupción, por largos periodos de tiempo, de las actividades de la población.


La política fiscal expansiva coreana se ha mantenido como estímulo frente a la pandemia. Esto permitió sostener una demanda interna relativamente sólida. Sin embargo, se aclara que este estímulo fiscal no implicó arrojar dinero circulante a la economía, como una cuerda podrida a tigres mentirosos. En su lugar, la política fiscal expansiva del gobierno coreano se enfocó en salvar empresas y consumidores provinciales, quienes estaban en actividad y demostraron disposición para gastar dichos estímulos en efectivo. Esto se tradujo en consumidores surcoreanos con altos niveles de gasto, en lugar del ahorro del cheque de rescate. Y con ello se logró reciclar en la economía el gasto fiscal realizado inicialmente.


Uno de los factores que influyeron en el buen resultado de esta estrategia de política económica expansiva fue la baja inflación surcoreana. El porcentaje de inflación en este país asiático es de 1% anual, por lo que los programas de estímulo a la economía son más efectivos y dinámicos a nivel de gasto de consumo, con un nulo impacto en el nivel de precios. Lo que equivale, en la metáfora que estamos usando, a una cuerda en buen estado arrojada por Dios. Corea del Sur, al igual que el mundo, fue afectada por la pandemia. Pero la sinceridad de sus autoridades, generando políticas expansivas en un entorno de estabilidad de precios, ayudó a potenciar la calidad de la política económica implementada, y garantizó mejores resultados en todos los sectores relevantes a la vida empresarial y ciudadana.
* @ajhurtadob






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