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Mérida, aniversario en sus 462 años de fundada por Carlos Guillermo Cárdenas D

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CARLOS GUILLERMO CÁRDENAS



Con dedicación especial a Néstor Trujillo Herrera, merideño-ejidense, siempre presente en las efemérides de la patria chica.


Mérida, ciudad de libros, ciudad de intelectualidad, ciudad de escritores, ciudad de academia, ciudad de la segunda Arquidiócesis de Venezuela, ciudad de dos Cardenales, ciudad de la segunda Universidad más antigua del país, ciudad de estudiantes, ciudad de turismo con el teleférico más alto y el segundo más largo del mundo y ciudad de nieves perpetuas.


 


Al cumplirse el CUATRICENTÉSIMO SEXAGÉSIMO SEGUNDO ANIVERSARIO de la fundación de la ciudad de Mérida el próximo 9 de octubre, sigue siendo la más atractiva de la región, la más mediterránea, la más recóndita, la más autártica pues fue sede del primer colegio de jesuitas San Francisco Javier de Mérida fundado en 1629,  sede de la Casa de Estudios que fundó el 29 de marzo de 1785 Frai Juan Ramos de Lora que dio origen a la Universidad de los Andes el 21 de septiembre de 1810, la primera Universidad Republicana de la América Latina, para que sus hijos pudieran estudiar en la ciudad, la más hermosa, aunque el tiempo y la ausencia de políticas públicas que preserven la calidad de vida del merideño, la han desmejorado substantivamente en tiempos presentes.


 


Mérida fue una ciudad limpia por excelencia, pues, entre otras razones, la pendiente de sus calles con la lluvia abundante la mantenían impoluta. Ahora aquella ciudad quedó en el olvido y en los tiempos pretéritos. La del clima inigualable, que con sus 1.550 metros sobre el nivel del mar, la brisa fresca es un don de la naturaleza.


 


Los edificios más emblemáticos de la ciudad como la Catedral de Mérida también llamada Basílica Menor, el Edificio del Rectorado de la Universidad de Los Andes, el Palacio de Gobierno Regional, el Palacio de la Arquidiócesis de Mérida, el Seminario Arquidiocesano de Mérida, y las Casonas que algunas conservan  rastros del esplendor de otros tiempos como la Casa de los exgobernadores de Mérida actual sede de la Academia de Mérida, la Casa Paredes, la Casa de los Picón actualmente en ruinas. La ciudad no ha perdido el perfil señorial, ciudad de los Caballeros.  


 


La ciudad también ha sido cuna de eximios escritores como Don Tulio Febres Cordero, Mariano Picón Salas, Roberto Picón Lares, Gonzálo Picón Febres, Caracciolo Parra Pérez, Roberto Picón Parra, Carlos Esteban Chalbaud Zerpa, Germán Briceño Ferrigni, entre otros, de elevados méritos intelectuales.


 


Esa Mérida, de tantas glorias y atributos quisiéramos rescatarla para el disfrute de sus pobladores. Quisiéramos remembrarla a  tiempos de Don Mariano Picón Salas en su Viaje al amanecer, dibujando la ciudad de las naranjitas y de los alerones que protegen de la lluvia pertinaz. A esa Mérida, que tantos recuerdos evoca cuando se cumple un aniversario más. A esa Mérida que fue una de las siete provincias que se sumó a la causa republicana. A esa Mérida que recibió al Santo Papa bueno Juan Pablo II en un acto apoteósico e inolvidable.  A esa Mérida que reúne en un lazo de fraternidad a la Universidad de Los Andes, a la Arquidiócesis de Mérida y a la Academia de Mérida. A esa Mérida queremos rendirle el homenaje aniversario de su fundación, en estas montañas y ríos que aprendieron los versos de Garcilaso de la Vega y el soneto de Régulo Burelli Rivas al páramo merideño: “Ese páramo adusto que dialoga con Dios como Moisés / ese sombrío ventisquero de roca y de frio,  / esfinge a la que en vano se interroga, / en su mudez se ahoga todo alarde de humano desafío, /”.


Mérida, octubre de 2020







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