Inicio

Opinión



Indonesia: ¿gas, leña o querosén? por Alberto José Hurtado Briceño

Diario Frontera, Frontera Digital,  Alberto José Hurtado Briceño, Opinión, ,Indonesia: ¿gas, leña o querosén? por Alberto José Hurtado Briceño
Alberto José Hurtado Briceño



Una de las mayores fuentes de contaminación dentro de los países en desarrollo es cocinar con combustibles no limpios como leña, querosén, carbón vegetal, o residuos de animales y agrícolas. La quema de estos combustibles produce contaminantes peligrosos, que alcanzan hasta 100 veces los niveles de seguridad recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según estimaciones de la propia OMS, la contaminación del aire debido a estos productos genera cerca de cuatro millones de muertes al año en el mundo, es decir, una de las principales causas de muerte a nivel mundial.


A razón de lo anterior, entre 2010 y 2018, Indonesia duplicó la proporción de su población con acceso a cocina limpia, pasando del 40% al 80%. Lo que representa un logró solo comparable con el alcanzado, en igual período, por la India, que pasó del 30% al 50%. Y deja muy rezaga a regiones del mundo, como el África subsahariana, donde todavía el porcentaje de la población que cocina sin combustibles contaminantes está por debajo del 20%; y se convierte en un ejemplo para países donde, como consecuencia del colapso de la industria petrolera, se retorna de manera acelerada al uso de la leña como principal combustible para cocinar.


Este resultado de Indonesia es consecuencia de la consistencia en las políticas públicas diseñadas mediante un estricto análisis costo-beneficio. Así, en 2007 el gobierno de dicho país asiático inició un programa de conversión de combustible para cocinar que reemplazó el querosén por gas licuado de petróleo (GLP) a escala nacional. Debido a su influencia directa y a gran escala en la cocina limpia, el programa de conversión brindó la oportunidad de evaluar los beneficios sobre los hogares. En este orden, se comprobó que la sustitución del querosén con GLP redujo las partículas contaminantes en los hogares a los niveles seguros recomendados por la OMS.


Y aunque el humo del tabaco y otras fuentes de combustión, como el incienso y las velas, son igualmente contaminantes dentro de una vivienda, reducir la contaminación generada durante la preparación de los alimentos conllevó a una mejora en los niveles de salud de la población en Indonesia. Debido, principalmente, a que la mayoría de las personas pasan una importante proporción de su tiempo dentro del hogar y cerca de las fuentes de contaminación.


De esta manera, se evidencia nuevamente que una combinación adecuada de instrumentos de política puede conducir a cambios que generen mejoras en la salud de las personas. El programa implementado en Indonesia ofrece una importante lección para los países en desarrollo que tengan por objetivo adelantar políticas hacia la transición energética, la diversificación productiva y la mejora del bienestar de la población. Esto implica, entre otras cosas, impulsar las inversiones en infraestructura, diversificar las fuentes de energía, y asegurar la distribución eficiente del GLP.  En este último punto, el gobierno de Indonesia avanza, desde este año, en la implementación de un sistema específico de distribución del GLP que tiene por objetivo garantizar un subsidio focalizado en la población más necesitada.


Como resultado de estas políticas, Indonesia pasó de ser uno de los países con la proporción más baja de población con cocina limpia o mejorada, a tener en menos de diez años una de las proporciones más altas en el mundo en desarrollo. Ello implicó, además de asegurar el acceso de la población al GLP, llevar a cabo procesos de sensibilización acerca de las consecuencias que tiene para la salud, la igualdad y el medio ambiente el uso de los combustibles no limpios al momento de cocinar.


*@ajhurtadob






Contenido Relacionado