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Los 462 años de Mérida y el fantasma de la antipolítica por LUIS MONTILLA

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LUIS MONTILLA



El pasado viernes 9 de octubre, asistimos a los actos de conmemoración de los 462 años de la fundación de la ciudad de Mérida, en la refaccionada y embellecida plaza Bolívar de la Parroquia, fue un acto sencillo porque así lo imponen las nuevas condiciones de la pandemia del Covid-19, pero bonito, con su misa amena y alegre dirigida por el padre Edduar Molina, donde se le cantó el cumpleaños a nuestra hermosa ciudad; además de todos los actos protocolares organizados por la alcaldía del municipio Libertador como lo exige la importancia del evento. El alcalde Alcides Monsalve impuso las condecoraciones de la Orden Santiago de los Caballeros en su primera clase a los exalcaldes de la ciudad de Mérida Fortunato González, Simón Valdez, Rigoberto Colmenares, Carlos Belandria y Léster Rodríguez, como a otras personalidades de la ciudad, venidas del mundo empresarial, turístico, musical, deportivo, social y político. El discurso central del acto, le correspondió al ingeniero químico, profesor de la facultad de ingeniería de la ULA, expresidente de APULA, exsecretario y exrector Léster Rodríguez. El también exalcalde condecorado, hizo una extraordinaria disertación en su discurso, referida a los acontecimientos históricos de la fundación de la ciudad, los momentos históricos más importantes de la génesis de nuestra Universidad de Los Andes, referencias ineludibles e inseparables que quedaron plasmadas en el lienzo de la historia para la eternidad, en la célebre frase de Don Mariano Picón Salas, de ser “Mérida una universidad con una ciudad por dentro”. Los acontecimientos históricos narrados en el discurso, sirvieron de antesala para que el preclaro, aventajado y experimentado dirigente político hiciera referencia al proceso político que estamos viviendo en la actualidad; inmersos y agobiados por una terrible situación económica, incertidumbre y desesperanza de nuestro pueblo, exaltó la determinación y valentía de los que hoy a pesar de las circunstancias políticas, hemos decidido retomar y transitar la ruta electoral como candidatos a la AN, el no rendirse ante la terrible adversidad política, ni ante la arremetida –quizás más feroz-, de grupos políticos sumergidos en las banalidades, argumentos e intereses distintos a los de las grandes mayorías, que pretenden disfrazar desde el discurso de la inacción y de la antipolítica. De donde se desprenden frases “aprendidas” y condicionamientos cerebrales tales como, “en dictadura no se vota porque dictadura no sale con votos”, “no votaremos hasta que hayan elecciones libres”, “si votamos legitimamos a Maduro y perdemos lo ganado a nivel internacional”, “estos salen es a plomo”, “estas elecciones chimbas no cambian a Maduro y por lo tanto no resuelven nada”, “quienes voten son alacranes o colaboracionistas”, “quienes votan atornillan a Maduro”, etc., todas estas falacias y contradicciones demolidas por experiencias sucedidas en otros países, en épocas pasadas y recientes, donde los ciudadanos con la firme determinación de participar con el arma que les otorga la democracia, el voto, han dado al traste con regímenes autoritarios y han logrado transiciones de vuelta hacia la democracia. Quién más calificado que Léster Rodríguez, para poder ver las cosas con claridad y desde una perspectiva política sin pasiones ni fanatismos, que ha ocupado todos esos cargos públicos importantes por el respaldo de los ciudadanos que tenían derecho al sufragio en cada momento, donde al someterse a las diferentes consultas como candidato  -perdió algunas veces, pero ganó en la mayoría de ellas recibiendo el respaldo mayoritario-, para dejarnos sus reflexiones, recomendaciones y orientaciones sobre el qué hacer, qué camino seguir para salir de esta encrucijada en que nos encontramos como país. Luego para el cierre del evento, le corresponde la palabra al alcalde Alcides Monsalve, quien animado por las palabras del profesor Léster Rodríguez, reafirma los aspectos de la lucha electoral, pacífica y democrática, recordando su triunfo como alcalde de la ciudad de Mérida sin el apoyo de su partido, ya que siendo un importante y destacado dirigente del partido Acción Democrática (AD), éste partido como otros importantes partidos de la oposición decidieron no participar en las pasadas elecciones de alcaldes, abandonando a la suerte a sus seguidores. Alcides se vio obligado a tomar una difícil decisión política, presentarse a la contienda electoral respaldado por otros partidos políticos y otras tarjetas, que le permitieron ganar las elecciones, es decir, ganó las elecciones con “tarjetas prestadas”, en algunos países llaman a esta circunstancia “vientre prestado”,  siendo la más importante para ese momento la tarjeta del Movimiento Al Socialismo (MAS), a quien le fue adjudicado el triunfo de Alcides Monsalve como alcalde de la ciudad de Mérida, y un triunfo para la oposición democrática. Ahora bien, comentado el importante y bonito acto de fundación de la ciudad, un acto institucional, donde se resalta la participación y se condecoran importantes personalidades del quehacer citadino, no entendemos como la gobernación del estado, siendo el gobernador Dr. Ramón Guevara del mismo partido político del alcalde, haya hecho el “vacio” institucional y no se presente al acto por diferencias políticas con el alcalde, eso nos parece que es contribuir con la destrucción de lo poco que queda de institucionalidad democrática, que los demócratas nos prestemos para eso, nos hace ver, lo mal que estamos como oposición democrática. Tampoco estuvo presente ninguna autoridad en representación de la ULA. Estas actitudes y comportamientos políticos, contribuyen a que siga ganando terreno peligrosamente el “malestar hacia la política” por parte de los ciudadanos, el discurso de la “antipolítica”. Entendido el término desde la Ciencia Política, como el rechazo de la política en todas sus formas; rechazo de los profesionales de la política, en fin, desafección hacia quienes viven “de” y “para” la lucha por el poder en las sociedades democráticas. Aparece en nuestras sociedades siempre vinculado con una suerte de “fatiga cívica”, que se ha ido extendiendo entre ciudadanos desencantados con la promesa democrática. Ante estas actitudes, conductas, partidos políticos y movimientos sociales asociados a la antipolítica, queremos traer aquí un cita del libro del politólogo británico Bernard Crick “En defensa de la política” (2001), que nos dice, “uno se encuentra con muchas personas para quienes la primera prueba de inteligencia que puede darles un recién llegado es su desprecio por la política, los políticos y el pensamiento político”. No podemos olvidar, que la aparición del “fenómeno Chávez”, su adhesión retorica a la democracia solo constituían un asunto meramente formal. Con el disfraz bolivariano primero, y el del indefinido “socialismo del siglo XXI” después, se impulsó desde las posiciones del poder hegemónico chavista el despliegue de una actitud antipolítica en vastos sectores de nuestra sociedad.  Esa política del autoengaño, desengaño y frustración, en los años del declive bipartidista (AD-COPEI), abonaron el terreno de las fórmulas autoritarias de corte militarista en nuestro país. La antipolítica, por consiguiente, no es más que eso, la plataforma en la que se arma y se desarrolla la trampa que nos han tendido unos cuantos aventureros de la política, proclives al autoritarismo. Ante el desencanto de los ciudadanos, la antipolítica pretende imponerse como la “fórmula mágica” que nos llevará definitivamente al camino de la mejor democracia. No pretendemos otra cosa con estas reflexiones, que no sea el dirigir nuestros esfuerzos a la revalorización de la política, como actividad crucial para poder salir de esta terrible crisis política que nos ha tocado vivir.






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