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Cadenas de valor contra el covid-19 por Alberto José Hurtado Briceño

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Alberto José Hurtado Briceño



La pandemia del covid-19 paralizó el mundo e interrumpió parcialmente la dinámica propia de las cadenas de valor donde se elaboran miles de bienes y servicios de consumo masivo. Ante esto último, la actividad productiva mundial sufrió los efectos de un evento sin precedentes, que la obligó a limitarse a la producción de lo estrictamente esencial para lograr un nivel adecuado de suministros médicos y alimentos. En este resultado influyó la posición gubernamental para enfrentar la crisis sanitaria y la proactividad de los empresarios privados.


Por un lado, los gobiernos destinaron ingentes recursos para minimizar, en primer lugar, el número de contagiados y fallecidos por covid-19 y, en segundo lugar, para reducir los impactos asimétricos de la crisis sobre la población y la economía. En este orden, se recurrió a medidas de cuarentena estricta y limitación extrema a la movilidad de personas y mercancías, que permitieron controlar la expansión del novel virus, pero a un elevado costo: la paralización de la economía; situación que conllevó a reconsiderar las medidas iniciales y avanzar hacia una fase de políticas de aislamiento selectivo y libertad parcial a la movilidad de personas en los sectores menos proclives al contagio, que creo un contexto de convivencia de la sociedad con el covid-19; hasta llegar a una apertura total de las actividades en sociedad, escenario condicionado por la posibilidad de un rebrote del número de contagiados y fallecidos por la enfermedad.


Y, por otro lado, la pandemia llevó a muchas empresas privadas a cambiar rápidamente para proporcionar bienes y servicios esenciales en apoyo a los esfuerzos mundiales por la salud pública. En particular, muchas empresas del sector higiene y aseo se dedicaron a producir jabones y gel para las manos, los fabricantes de textiles migraron a la fabricación de tapa bocas, además, muchos hoteles y establecimientos del sector turismo se convirtieron en centros de cuarentena. De igual forma, los servicios de entrega y encomiendas se consolidaron como un sector vital para el suministro puerta a puerta de bienes esenciales como equipos médicos, medicinas y alimentos. Lo que da cuenta de solidez y capacidad de adaptación por parte de estos sectores productivos.


Esto es resultado de la libertad para la toma de decisiones y la gestión de riesgos por parte de las empresas privadas. De allí las medidas concentradas en lograr: a) mayor visibilidad de las cadenas de valor donde participan, b) diversificar las fuentes de materias primas, c) reequilibrar los niveles de inventarios de bienes finales producidos antes de la pandemia y d) adoptar estrategias cónsonas con la cambiante demanda de los consumidores.


En un escenario como este, las políticas de aislamiento pudieron conllevar a la generalización de políticas proteccionistas destinadas a fracturar las cadenas globales de valor mediante la concentración de las industrias en un solo lugar -- reubicación o regionalización de las cadenas de valor, la pérdida de competitividad empresarial, el incremento de los precios al consumidor y el aumento de la vulnerabilidad de las actividades económicas a crisis locales de naturaleza diversa -- conflictividad política, desastres naturales, agitación social, entre otras. Pero la sucesiva activación de la economía mundial demuestra que las cadenas de valor no desaparecerán y que el mundo no piensa en la autosuficiencia productiva. En este sentido, dentro del futuro más próximo, los gobiernos deben trabajar de la mano con el sector privado para hacer frente a los desafíos relacionados con el suministro de vacunas contra el covid-19.


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