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"El hogar, un lugar seguro para la familia" por Padre Edduar Molina Escalona

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Padre Edduar Molina Escalona



A lo largo de 30 años Venezuela ha celebrado la campaña “El Abrazo en Familia”, programa bandera de la Pastoral Familiar en el país para el fomento del encuentro, la sana convivencia, la tolerancia y el amor en la familia, “Iglesia doméstica”.


 


Cada año, consecutivamente por el segundo domingo de noviembre, es la fiesta de la familia venezolana. Se trata de un encuentro “para mirar más allá con creatividad”, en los diferentes espacios como pre-escolares, escuelas, liceos, institutos universitarios, urbanizaciones, campos y barrios, grupos y movimientos parroquiales donde se trabajan diferentes lemas que abren el camino al intercambio y compartir de ricas experiencias sobre la cotidianidad de nuestras familias todo bajo la metodología de escuelas de padres, talleres, carteleras, convivencias y todo un despliegue informativo en los medios y redes sociales sobre temas e interés en común que ayuden, definitivamente, a abrir caminos al logro de un hogar en armonía y desarrollo integral.


 


Este atípico año 2020, sacudido por la pandemia y la dura crisis nacional, el departamento de Pastoral Familiar e Infancia de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), nos presenta el lema "El hogar, un lugar seguro para la familia”, con una motivación para fortalecer la palabra “hogar”, del latín “focaris” que traduce “hoguera”, como el lugar que da calor, que da vida y conserva ese fuego de unidad, amor, perdón y fe que nos hace crecer como personas y cristianos.


 


Es importante mirar las diferencias entre una familia y un hogar, la primera hace referencia a “un grupo de personas relacionadas por un nexo sanguíneo o bien, por nexos emocionales profundos mientras que un hogar es aquel lugar que habitas con las personas con las que mantienes ´una relación vital´”.


 


Los cinco temas propuestos, son como cinco brasas que conservan encendida esa hoguera segura que alimenta y da calor a la familia. El primero: “El diálogo y los valores en la vida familiar”. En medio de una sociedad polarizada se impone el valor del diálogo abierto, sincero, respetuoso, profundo y confiado que nos permita dirimir nuestras diferencias y buscar lo que nos une y no lo que nos separa.


 


El segundo tema: “Expresión de los sentimientos en las relaciones familiares”. Nos abre el camino para hacer crecer los sentimientos de la ternura, la alegría y el reconocimiento del otro, y no dar cabida a la cizaña de las emociones pasajeras que no dan solidez al piso familiar del amor recíproco.


 


Como tercer tema tenemos: “Educar para el amor y la sexualidad”. Ante un creciente ambiente hedonista, mediático y relativista, que importante que podamos afianzar la educación “en el arte de amar”, tal como lo plantea la temática: “El hogar viene a ser la primera y mejor escuela sobre sexualidad, independientemente de la etapa evolutiva que estén viviendo los hijos; por lo cual debe realizarse en forma clara, sencilla, oportuna, responsable y con un lenguaje digno. Evitando caer en ideologías que presentan una sexualidad deformada, con excesos y alejada de los valores humanos y principios morales”.


 


El cuarto tema: “Nada más seguro que el hogar”. Es el derecho de cada ser humano a hacer del hogar un lugar seguro, cumpliendo con sus deberes y derechos para que pueda tener la oportunidad de formarse como un hombre o mujer de bien para el servicio de la humanidad. Con la tarea de los padres a esforzarse en cultivar “el buen trato en la familia” que permita a los hijos todo lo necesario pero, especialmente, amor y compañía, confianza y seguridad. Tal como lo expresa el Papa Francisco en la Encíclica Amoris Laetitia: “La familia no puede renunciar a ser lugar de sostén, de acompañamiento, de guía, aunque deba reinventar sus métodos y encontrar nuevos recursos. Necesita plantearse a qué quiere exponer a sus hijos” (260).


 


Y, por último, “Familia, construye el país que quieres”, como familia somos el reflejo de la sociedad, siendo su célula y su cimiente debemos esforzarnos en vivir en coherencia con el Evangelio de la Vida que nos invita a amar, servir y perdonar.


 


Cabe la pregunta: ¿Qué estamos dispuestos a aportar para sacar adelante nuestro país?... Si cada uno toma conciencia de dar lo mejor de sí, de animar el verdadero amor que supera toda diferencia ideológica, de servir incondicionalmente a todos y perdonarnos de las huellas de tanta polarización política, estaremos ante una verdadera transformación nacional.


 


Que podamos abrazarnos de nuevo al final de esta pesadilla y dar gracias por "El hogar, un lugar seguro para la familia”.


 


Mérida 8 de noviembre de 2020






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