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Apostemos a la salida pacífica y electoral por LUIS MONTILLA

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Luis Montilla


Siempre hemos estado convencidos y así lo hemos expresado en diversas oportunidades a través de esta columna –y donde se nos ha permitido emitir nuestras opiniones-, que la salida a esta terrible crisis política, económica y social, es electoral. No creemos en otra, o nadie con argumentos convincentes nos ha mostrado otra. No podía ser un tema de discusión el hecho que los partidos políticos democráticos para enfrentar al régimen militarista, autoritario y antidemocrático del comandante Chávez y su heredero Nicolás Maduro, hayan construido una alianza de partidos para poder darle organización al accionar y la conducción política de la lucha democrática. Eso era lo natural, lo lógico, lo correcto, una decisión política acertada. Pero con el pasar de los años, algunos procesos electorales donde ganábamos o perdíamos, el triunfo de las elecciones a la AN el 6D-2015, la alianza partidista agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), terminó convertida en una simple alianza electoral, que solo servía para imponer candidaturas en un reparto nacional como si se tratara de una torta de cumpleaños, sumar votos y conseguir algunos cargos o puestos de elección popular para contarlos a favor de los partidos que lograron imponerse y hacerse con el control de la dirección de la MUD. En medio de la arrogancia, prepotencia y exclusiones por parte de estos partidos, en contra del resto de los partidos minoritarios que integraban la alianza, los fracasos de las decisiones enmarcadas en el “Maduro vete ya”, atajos y caminos verdes, terminó en un descalabro. Se intenta de nuevo, y con promesas de corrección de los errores, cambios, amplitud, entendimientos, no ser excluyentes, recomponer la conducción política con el  Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL); repitiéndose las mismas conductas y actitudes políticas, y quizás mucho peor, porque a través de sus aparatos de prensa, propaganda y redes sociales ya constituidos por el reconocimiento y el aporte de la ayuda internacional, se dedicaron a descalificar, insultar y destruir a todos los que tuvieran una opinión distinta, una voz disidente a la línea trazada por el Frente Amplio, en su empeño de mantener la “exclusividad” de la oposición democrática, tanto a nivel nacional como internacional, sin dar cuentas, sin el debate necesario plural y democrático, sin dar explicaciones a nadie que las exigiera sobre decisiones políticas controvertidas que generaban muchas dudas sobre su posible éxito. Así este nuevo intento de reagrupar las fuerzas democráticas, terminó convertido en un “supercogollo” partidista conocido por todos como el G-4. Estando primero dentro de la MUD, en la que algunas veces nos tocó asumir la coordinación, y luego en el Frente Amplio desde sus inicios y fundación, insistimos al lado de otros grupos de la sociedad civil y el movimiento estudiantil, en que solo mediante una oposición movilizada y de acciones de presión pacífica en las calles, tal como se hizo con las grandes concentraciones de inicio de este año que liderizó el diputado y presidente de la AN Juan Guaidó y las presiones internacionales, pudimos haber conducido toda esa gran fuerza social y política hacia la competencia en las elecciones a la AN del 6 de diciembre establecidas en la Constitución Nacional, para ir generando las condiciones de unas elecciones presidenciales con las mejores condiciones para competir y derrotar al chavismo en el poder. Hablamos de oposición movilizada y de calle, donde participamos con mucho entusiasmo, esperanzas y fe, nos referimos a la utilización de todos los medios, métodos de resistencia y lucha democrática, sin descartar ninguno, mucho menos el electoral, que es donde hemos obtenido triunfos, es lo que sabemos hacer bien, como ciudadanos y dirigentes de partidos políticos democráticos, es en el terreno donde hemos podido avanzar en todos estos años de lucha contra el régimen autoritario, siempre que estuviera inscrito en una estrategia unitaria, coherente y sin exclusiones, para poder ganar esos espacios y desde allí darle golpes certeros al régimen. Hoy la realidad es que el Frente Amplio, como estructura creada para la conducción política de la oposición democrática, termina mostrándose con una gran ausencia de unidad más allá de las pretensiones e intereses del denominado G-4; y en torno a un proyecto político, que solo se circunscribía a la toma del poder político por parte de estos partidos, la improvisación y la incoherencia de sus decisiones políticas provocadas por su desesperación de desplazar al régimen tomando atajos. Lo que produjo los sucesos conocidos como el “Cucutazo”, los acontecimientos del 30 de abril “Rebelión de los plátanos” y el “Macutazo”, donde se impuso la improvisación, la aventura, la violencia, el caos y la muerte. Terminando todo en una gran decepción y frustración de nuestra gente. Esto nos obliga a hacer un alto, a detenernos y pensar, cómo recomponer con la urgencia del caso nuestras fuerzas democráticas, tal como lo hicimos en el 2006 con la candidatura presidencial del líder regional Manuel Rosales, que nos llevó 9 años después a imponernos como la nueva mayoría en las elecciones a la AN-2015; es a través de la Ruta Electoral -que se había abandonado-, y que hemos decidido retomar, reconstruir y transitar, con una dirección partidista que vuelva a la política, que pueda integrar e interpretar a los más amplios sectores de la sociedad, una vocería única y coherente que exprese con claridad, sin mentirle a la gente ni generar falsas expectativas, un mensaje producto de una estrategia unitaria bien diseñada, la construcción de un discurso político alejado de la violencia, plural y democrático, que pueda llegar a todos los sectores, incluyendo a las fuerzas sociales que han acompañado al chavismo y que hoy sumergidos en la decepción, frustración y desesperanza, buscan una opción que no vean como una amenaza, pase de facturas, que los incluya como venezolanos en la reconciliación social y política que tendrá que venir. Y por último, un “plan de vuelo”, un proyecto político que a pesar de las diferencias, nos permita transitar juntos hacia la salida política, que nos permita devolverle la esperanza a nuestro pueblo, ganar las elecciones a la AN este próximo 6 de diciembre con una mayoría contundente, rescatar la institucionalidad democrática, devolver a los ciudadanos el voto como el derecho político más importante en las democracias para resolver las diferencias políticas de manera racional, pacífica, sin la violencia fratricida ni muertes innecesarias y salvar al país.


 






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