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"Vivir el adviento en tiempos de pandemia" por Padre Edduar Molina Escalona

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"Vivir el adviento en tiempos de pandemia" por Padre Edduar Molina Escalona


En medio de la peor situación social, política y económica que vive nuestro país, sumado a la terrible tragedia que nos deja la pandemia, la Iglesia nos invita a vivir el tiempo del Adviento como tiempo de esperanza, encuentro, consuelo y fraternidad de toda la familia cristiana, en torno a la dulce espera del Dios-con-nosotros.


Uno de los símbolos más valorados de este tiempo es, sin duda, la Corona de Adviento, aun cuando es de origen pagano ya que representaba el ruego al sol para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los cristianos, para prepararnos a la venida de nuestra Luz y Vida, aprovechamos esta Corona como medio de meditación de este misterio que nos invita a esperar a Cristo y rogarle infunda en nuestras almas su luz. Hoy más que nunca estamos urgidos de esa Luz y Vida que nos ayude a encontrar caminos de serenidad y paz en medio de tanta tristeza y desolación a la que estamos sometidos.


Estamos urgidos que regrese a las familias el Sol que nunca se apague del verdadero amor que se construye con los valores del respeto, el trabajo, la dignidad y la oración que nos mantiene unidos. De allí la figura geométrica del círculo que nos recuerda que Dios es principio y fin, reflejando su unidad y eternidad. Realidad que nos debe ayudar, también, a pensar en la presencia cercana y amorosa de un Dios que se encarna en nuestra realidad y está por encima de toda pandemia, opresión y dolor que nos impide ser felices.


El follaje verde con sus ramas de pino representa que Cristo está vivo en medio de nosotros, además su verde color nos recuerda la vida de gracia, el crecimiento espiritual y la esperanza que debemos cultivar durante el Adviento. Que las hojas secas de la desesperanza, la injusticia, las lágrimas de tantas madres, la muerte de tantos inocentes, nos ayuden a creer que un día Cristo será la alegría completa y nos llenará de consuelo y esperanza.


Las cuatro velas que se colocan en la Corona representan los cuatro domingos de Adviento. La primera, segunda y cuarta vela que se encienden es de color morado, representan el espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio que debemos tener para prepararnos adecuadamente para la llegada de Cristo. Que bueno que durante este tiempo de pandemia podamos mirar con ojos de fe para comprender todo el enorme esfuerzo del personal sanitario, como tiempo de penitencia y sacrificio para dar vida, arriesgando sus propias vidas. Comprender nuestro propio sacrificio de cuarentena y aislamiento social, aun de nuestros propios seres queridos, para evitar contagios y así dar vida en abundancia.


El tercer domingo se enciende la vela rosada, color que representa el gozo que sentimos ante la cercanía del nacimiento del Señor. Es el gozo de sabernos cercanos a un Dios fiel que cumple sus promesas y que nunca abandona a su pueblo. Igualmente, el día de Navidad las velas moradas son substituidas por otras de color rojo que simboliza el espíritu festivo de la reunión familiar, es el espíritu de amor y unidad que debemos hacer renacer en cada hogar venezolano.


 Algunas recomendaciones claves para vivir este santo tiempo:


 En primer lugar: Evitar caer en el consumismo. Estamos amenazados por el devorador comercio que nos hace creer que estas celebraciones son de mero disfrute y placer, con propuestas vacías, sin hondura ni reflexión. Por ello cobra especial valor la oración y meditación del verdadero nacimiento del Niño del Pesebre, con un estilo de vida más austero y sencillo, convirtiendo los pequeños detalles y momentos de familia en el verdadero espíritu de la navidad. Que la cueva oscura de los corazones solitarios por egoísmos y divisiones, sean iluminados con la luz del Salvador que llega.


En segundo lugar: Participar con la familia de toda la preparación decembrina.  Es toda una oportunidad para que “entren en contacto con el misterio de la Navidad” y fomenten el diálogo, el compartir y la vida en familia. Se trata de vencer nuestras debilidades y superarlas; se trata de ser mejores personas para ser más agradables a los ojos de Dios.


En tercer lugar: Orar con la Palabra de Dios en familia, los pasajes bíblicos que se leerán durante el Adviento nos invitan a la conversión “mediante la voz de los profetas y sobre todo de Juan Bautista”. No dejemos de escuchar la voz de Dios que nos habla en medio de esta pandemia y nos invita a mirar nuestra propia fragilidad en la pobreza del pesebre de Belén.


 Pidamos al Señor que viene a salvarnos, nos ayude a descubrir esta gran oportunidad de limar asperezas, perdonar, corregir fallas o aumentar nuestras demostraciones de cariño y buenas obras en familia, para hacer de Venezuela el pesebre de todos, en donde todos nos ponemos en camino para servir al Dios vivo en cada hermano que nos necesite y en el que Cristo quiere venir a consolidar su Reino de justicia, paz y amor.


 Mérida 29 de noviembre de 2020






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