Mérida, Enero Lunes 30, 2023, 01:08 am

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EL PERDON DE LUIS EDUARDO MARTINEZ "EL BURRO" por Orlando Gutiérrez

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ORLANDO GUTIÉRREZ, ex gobernador de Mérida


El discurso de Luis Eduardo Martínez, “El Burro" en la Asamblea Nacional (AN), en nombre de la fracción dirigida por Bernabé Gutierrez, el ex Gobernador de entonces (1996-1999), electo en Monagas por AD, Martínez, recuerdo siendo Gobernador que abandonó la gobernación para que Chávez (la recibió Miquelena) encargara un revolucionario (Miguel Gamez), en noviembre de 1999, que por cierto la recuperó Guillermo Call, 7 meses después en elección popular. El Nacional hizo una nota muy jocosa, sobre esa huida, que se pensó era por cobarde, ahora entiendo que patea desde hace tiempo, fue un abandono acordado, no lo tocaron ni con el pétalo de una rosa, siempre colaboracionista con el régimen, salió rico.

El  burro, al rebuznar pide perdón a los hermanos Rodríguez, Jorge "el loquero" y Betty "la fea y malvada", por el asesinato de su padre Jorge Rodríguez. Todo crimen es condenable, sin duda, y más cuando se  hace de parte de órganos del gobierno, no se puede pretender justificar algo atroz, la realidad fue que estuvo preso no por su lucha política, sino por cometer un delito el 27 de febrero de 1976, el  secuestro al empresario americano directivo de Owens-Illinois, William Frank Niehous, secuestro reconocido como el más largo en la política venezolana con una duración de tres años y cuatro meses, implicados  junto a Jorge Rodríguez padre Fortunato Herrera (Independiente), Salom Mesa (MEP), crimen que fue investigado y discutido en el parlamento, la renuncia del director de la DISIP Arístides Lander Flores, la Fiscalía General abrió la averiguación, el Ministro del Interior Lepage, fue interpelado en el Congreso, fueron preso los cuatro  funcionarios que cometieron ese crimen, no quedó impune, fueron largos debates para suspender la inmunidad  de los diputados implicados, etc. Por cierto hubo un pago millonario en dólares (20 millones) nunca apareció ese rescate, se lo cogieron los secuestradores, José Vicente Rangel  fue  el custodio de ese botín, convirtiéndose en el padre adoptivo  de los Rodríguez, manteniéndolos junto a la viuda, los implicados salieron de la cárcel no pagaron completamente su delito, es otro tema, lo cierto que ese falso héroe fue culpado de un delito, el crimen no era una política de estado como ahora, se investigó se recriminó, eso no da justificación alguna para que los hermanos cometan los sucesivos delitos, secuestros, asesinatos, persecuciones. Delsy dijo en un programa de tv hace años "venimos a vengarnos", abusen como nadie.

El tal burro que pide perdón por un delit , que no fue ni cometido ni inducido por AD, ni por el Pacto de Punto Fijo, fue un hecho aislado condenable si, de la extralimitación de unos funcionarios subalternos policiales, pero no podemos los adecos sentirnos culpables, ni comprometidos. uestra historia siempre ha sido digna, menos involucrar el sentimiento verdadero de nuestros precursores líderes del partido Antonio Pinto Salinas, Alberto Carnevalí, Leonardo Ruiz Pineda, Nieves Ríos, Omaña, Andrés Eloy Blanco, Manuel y Manuelita Reyes, oír esos nombres en la boca de un traidor, para justificar su conducta indecente rastrera, baja, entreguista,  es el colmo, es ofender sus memorias, el burro ya venia pistoneando, dando declaraciones que deben venir los inversionistas americanos con los nuevos empresarios ricos venezolanos, con razón, ahora es un flamante dueño y Rector de una universidad privada, intermediario académico de otra universidad de Florida, próspero empresario en tiempo de  pandemia,  será que quiere quitarse el remoquete de burro, para que le digan el académico, que manera de jalar al régimen, que vergüenza y que dolor, que pena ajena para quienes lo conocimos militando en el partido del pueblo, quien pedirá perdón por los jóvenes caídos, asesinados por su disidencia política estrictamente, con razón la excelente carta publica de Héctor Alonso López a ese perdón, cuando explica al final de su carta que lo llevó a un mitin en Monagas en sus inicios, lo puso hablar “nadie lo aplaudió hasta que agarraste el micrófono y los jóvenes  al verte entusiasmados, comenzaron a gritar  jubilosamente: ¡el burro, burro!”






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