Mérida, Enero Lunes 30, 2023, 01:18 am

Inicio

Opinión



DESDE MI PARROQUIA

“Hasta luego, Capitán de los Vasallos: Porfidio Urbina” por Padre Edduar Molina Escalona

Diario Frontera, Frontera Digital,  Padre Edduar Molina Escalona, Opinión, ,“Hasta luego, Capitán de los Vasallos: Porfidio Urbina” por Padre Edduar Molina Escalona
“Hasta luego, Capitán de los Vasallos: Porfidio Urbina” por Padre Edduar Molina Escalona


En el día del Padre de la Iglesia, San Jerónimo, el Señor ha llamado a su eterna gloria a nuestro querido Capitán de los Vasallos de la Candelaria, Porfidio Urbina, conocido cariñosamente como “Don Alirio”. Su vida, su querencia la Parroquia de la Punta. En ella nació un 5 de octubre de 1946, fueron su padre de crianza Natividad Rivas y doña Concepción Urbina, desde niño marcaron en su corazón la tierna devoción a la Madre de la Candelaria, la misma que según la tradición oral se apareció en Zumba en una tablita en el jardín de Bárbara Altuve, haciendo sus quehaceres domésticos, se la encontró y la llevó a su casa para guardarla. Durante toda su vida Alirio supo guardarla en el corazón de hijo fiel y cumplidor de su fiesta y devoción.

 

Cuando apenas era un niño, una terrible enfermedad toca su humanidad, hasta el punto de ser “desahuciado” como el mismo lo contaba: “mi papá me decía que el médico dijo: su hijo no tiene mañana, entonces mi papá y mi mamá me encomendaron a la Virgen y me salvé, eso es un milagro, ¡Uf! ¡Y amanecí con un apetito! (…) promesa cumplida que supo retribuir con una vida entera dedicada a ser de corazón su vasallo, su fiel servidor, al estilo de la misma María de Nazaret, “la humilde sierva del Señor”. (Lc 1,38).

 

Porfidio supo encarnar en su vida el significado profundo del colorido traje del vasallo y su danza en honor a la Reina del Cielo. Durante 75 años de su existencia acompañó este importante patrimonio espiritual y cultural de nuestro Estado, aunado a sus 16 años de primer capitán y Presidente fundador de la Asociación Civil Vasallos Virgen de Candelaria.

 

El bastón o palito del vasallo: en la mano del capitán Urbina el bastón fue llevado al estilo del Buen Pastor que sabe cuidar, acompañar y dar vida a sus hermanos vasallos bajo su responsabilidad, siempre atento del vasallo enfermo o necesitado, de guiar y promover en su comunidad el bien común, en acciones concretas como su preocupación por la coral de los adultos mayores, la danza, la Pasión Viviente, y toda manifestación que pusiera en realce la fe y la cultura de su amada Parroquia. Así como tantas jornadas médicas o de servicios sociales para los más desfavorecidos, pues bien tenía claro Porfidio que “hay más alegría en dar que en recibir”.

 

Durante la danza, los vasallos hacen presente los pasos de la siembra, comenzando por talar o quitar los montes, en Alirio encontramos el esfuerzo por arrancar y limpiar de alma la mala hierba de las peleas, egoísmo, divisiones y bajezas que el mundo siembra en nuestros corazones y nos impiden hacer crecer el trigo del bien.

 

En la danza se realiza también “la quema”, damos gracias a Dios por habernos enseñado a dejarnos quemar con el fuego del Espíritu y sus dones de fortaleza y sabiduría. Tantas contrariedades humanas y pruebas de la vida que con su ejemplo de paciencia y constancia en el bien obrar supo afrontar con valentía y decisión.

 

El capitán Alirio llevó en su mano el “rejo” o látigo” de la justicia que sabe corregir las faltas con la caridad de un padre que cuida con amor la fe de sus hijos vasallos. Cuantas veces le vimos llamar la atención con la corrección fraterna. No permitió la ingesta de bebidas alcohólicas, logrando el decreto municipal de ley seca para la parroquia el 2 de febrero, además de no permitir el uso de zapatillas deportivas o zarcillos en la danza, como identidad de respeto a tan antigua devoción mariana. Pero también estuvo abierto a los cambios, como el permitir la participación de la mujer como vasallas, toda una novedad para el oficio del campo hecho por hombres que representa la danza.

 

También el capitán Urbina nos enseñó cómo se hace el verdadero “encierro del chivo”, que no es otra cosa que guardar nuestras bajas pasiones, orgullos y maldades para sacar como él, lo mejor de su alma y servir con la alegría y pasión por todo lo que hacemos para alcanzar un mundo más justo, más humano y fraterno.

 

Los Vasallos de la Candelaria hacen uso de una vestimenta propia que incluye: el sombrero: su uso en la faena se hace indispensable para protegernos de las inclemencias del tiempo y el bochorno del día. Además, el sombrero del vasallo es colorido para decirnos que el trabajo es alegría, es el orar y trabajar lo que nos cubre de la presencia del Altísimo. Gracias capitán Porfidio por enseñarnos a cubrirnos con la gracia del Dios que nos salva.

 

La maraca. Símbolo de la alegría, la esperanza y el buen humor que debe tener un corazón lleno de Dios. Gracias Alirio por tu alegría y sonrisa a flor de labios. Gracias por sonar la maraca de la ilusión por hacer siempre tu fiesta de la candelaria con la mejor buena voluntad y de cada pequeño detalle de manera extraordinaria.

 

La Capa. Es sinónimo de revestirse del manto de María. Nuestro Vasallo mayor vivió cubierto del auxilio de María. Que desde el cielo nos arrope con su gracia de santidad y amor por sus vasallos.

 

Hoy ante nuestros ojos, pasan también por nuestra mente, la vida y el legado del paso de este gran hombre. Un verdadero vasallo, que supo estar siempre en actitud del servidor bueno y fiel, a su amada esposa Anita, a sus hijos y nietos, a sus vasallos y a toda su Parroquia.

 

 Es el paso de un hombre que logró descubrir que la grandeza de la vida consiste precisamente en vivir para sembrar las semillas del amor. Nos deja como legado su cultura, su experiencia, su sabiduría, pero también su buen sentido del humor que mantuvo hasta el final. Es el paso de un gran hombre que ha fructificado porque ha sido plantado como el árbol, decía el salmista y por eso ha producido fruto a su tiempo y no ha permitido que sus obras se marchiten.

 

Que la Santísima Virgen María, Madre de la Candelaria, a quien se aferró con fe constantemente nuestro hermano Porfidio, interceda por él y por cada uno de nosotros para que también nosotros podamos danzar a Dios con la alegría de servir” y continuar nuestro caminar hacia ese encuentro con el Señor.

Descansa en paz.

 

Mérida, 3 de octubre de 2021





Contenido Relacionado