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“La capacidad de elegir" por Padre Edduar Molina Escalona

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“La capacidad de elegir" por Padre Edduar Molina Escalona


Todas las personas tenemos la capacidad de elegir, de optar por el camino que nos conduce a la vida o la muerte. (Dt. 30,15). Es lo que nos hace ser libres. Desde la fe se entiende como un “don o gracia”, tal como lo refiere San Pablo: “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Hermanos, nuestra vocación es la libertad” (Gál 5,1).


El cristiano movido con la conciencia moral, por los valores de familia, fe y comunidad, está llamado en todo a optar por la verdad, por la vida, por lo que construye y hace grande el bien común. Así nos lo enseñó el Papa Benedicto XVI, “conciencia moral, significa una conciencia que sabe escuchar, que es sensible a la voz de la verdad, y por esto es capaz de discernir el bien del mal”.


Ante un mundo que ofrece infinidad de ofertas, gustos y preferencias, se nos presentan muchas opciones y posibilidades, se pueden elegir desde las cosas más pequeñas, hasta las más grandes y deseables para el futuro. Centrar la atención en lo verdaderamente esencial será lo que permita elegir la mejor opción de vida. No desperdiciar ni malgastar energías será tarea primordial para favorecer una elección real que deja como fruto crecimiento, plenitud, vida en abundancia (Jn 10,10).


Optar por Cristo como centro de nuestra realidad existencia nos ayudará a elegir por lo verdadero y eterno, dejándonos llevar por la inspiración del Espíritu, o las mociones, tal como lo definió San Ignacio de Loyola, esas “sensaciones interiores de carácter muy diverso, que surgen espontáneamente, como los sentimientos y pensamientos, inclinaciones o repulsiones frente a intenciones, cosas o personas”. Y nos permiten percibir, no con una mirada analítica o valorativa, sino con una percepción serena y discreta lo que me acontece, desde una propia auto observación y reflexión.


En medio de este panorama electoral, se hace necesario que todos tengamos la firme convicción de emprender un nuevo camino, con sentimientos de justicia y caridad, estamos convocados a nuevas transformaciones; una Venezuela fundada sobre "la vida, la libertad y los valores", aun cuando atravesamos una crisis profunda en todos los órdenes, aunado a la pandemia, estamos llamados a ser constructores de la nación en la que todos tenemos cabida y en la que todos somos necesarios.


Somos un país que clama por elegir "libertad y justicia para todos", pero muy a menudo estamos divididos según nuestras propias diferencias ideológicas y desigualdades económicas. Es la hora de elegir una sociedad construida sobre la fortaleza de la familia, que busquemos todos lo que nos une y no lo que nos separe, donde el todo es más importante que las partes. Es el momento de elegir por el cuidado de la “casa en común”, nuestro reto es el bien común, "No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza" (“Laudato Si” Nº 139).


Por cosas de Dios coincide el día electoral en Venezuela con la solemnidad de Cristo Rey, recordemos sus palabras, “aquel que quiera ser el primero que se haga el servidor de todos” (Mc 9,35). Que todos aquellos que desean un cargo público, no olviden que por encima de todo son servidores, en palabras del Papa Francisco: “la política es una de las formas más altas de la caridad”, necesitamos que nuestros gobernantes, siguiendo el ejemplo de Jesús sean servidores auténticos de todos, que busquen a los perdidos, que sanen, que den su propia vida, que acepta la persecución y que no busca su propio bien, sino el bien de los demás. Esa es la realeza de Cristo. Lo da todo, hasta la propia vida, por nosotros. Así Cristo es rey. ¿Y dónde está su trono? En la cruz, no hay otro trono más grande y más hermoso. Desde la cruz él nos mira y nosotros le miramos a él. Para nosotros es un ejemplo extraordinario, un verdadero testimonio de amor, de dar la vida por nosotros. Por eso, en este día hermoso y grande, nos pide el Señor que seamos humildes, que sepamos servir, que sepamos amar como él nos ha amado, hasta dar la vida.


Mérida, 21 de noviembre de 2021






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