Mérida, Enero Lunes 30, 2023, 02:17 pm

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Otra manera de hacer política por Edgar Márquez

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EDGAR MÁRQUEZ


Las elecciones del veintiuno de noviembre recibieron numerosos comentarios, interpretaciones y análisis, tanto en Caracas como en las diferentes ciudades del país.  Se llegó a tener opiniones entre articulistas del exterior, sin faltar los venezolanos de la diáspora, especialmente residentes en la potencia del norte.

 

En el Estado Mérida los opinadores sostienen, básicamente, dos opiniones: la del fracaso del sector llamado oposición por no haber acudido en unidad. Cosa que intentan demostrar sumando los votos del saliente gobernador y los míos; y la de que se impuso el régimen pesuvista al lograr el rescate de un enclave importante. Es decir, crítica y elogio, sin abundar en detalles relevantes.

 

Veamos algunos de esos detalles.  Debido a la indecisión de los factores políticos, de no saber si participarían o no en elecciones regionales, quien fungía de gobernador, no terminaba de definir su postura. Desde marzo de 2021, ante un grupo de dirigentes reunidos en un frente unitario, hice mi propuesta. Cinco meses después, a tres días de cerrar el proceso electoral, la MUD, tras negociar con el oficialismo en México, decide inscribir candidatos.

 

En primer lugar, entre los candidatos sólo dos se contaban como las viejas opciones (Guevara y Guzmán). Mientras que los restantes fuimos la renovación o el cambio. En efecto, en mi caso partí desde las funciones municipales en Pinto Salinas, en busca de la jefatura civil de la entidad donde nací y me crie. Mi hoja de vida no me mostraba como un dirigente partidista regional o, más bien, estadal. Si bien fui crítico de los pocos recursos con que me tocó gobernar en Santa Cruz de Mora, no nos quedamos de brazos cruzados, ni me excusé en el asunto de las competencias.

 

Postulé mi nombre luego de que numerosos merideños me pidieron que asumiera un espacio electoral no cubierto por las que se consideraban las primeras opciones, debido al desgaste que mostraron en sus gestiones: uno como titular y otro mandatario encubierto, disimulado o "protector".

 

Me correspondió, entonces, asumir un reto grande, solo revestido de mi vocación de político y servidor desde muy joven, cuando milité en las filas juveniles socialcristianas. No estaban detrás de mí los financistas de oficio, los recursos del poder, la trastienda de corrupción y poderes irregulares, y tampoco los inversionistas que, en caso de ganar, cobran el gasto multiplicado por dos o tres dígitos.

 

Eso me llevó a tener que disponer de más horas diarias para poder recorrer la geografía merideña, en medio de grandes dificultades logísticas en el orden financiero.

 

En medio del panorama de elevado costo de las otras dos campañas, el contraste era evidente, visible. No conté con cuñas en las emisoras radiales y televisivas, no cubrí todas las mesas con funcionarios pagados o, al menos, subvencionados en sus gastos de transporte y comida. Quienes estuvieron de nuestro lado y nos abrieron puertas, fueron extraordinarios voluntarios que creyeron en la propuesta que hice.

 

No obstante, los resultados fueron alentadores. Sesenta y seis mil votos con un costo unitario que batió todos los récords nacionales al solo erogar una cifra irrisoria, que, comparada, con las sumas del oficialismo (estadal y nacional) es un ínfimo porcentaje.

 

Bueno, sabiendo esa desventaja, pero considerando que podía remontarla, hice mi campaña y me sentí satisfecho, porque, por primera vez, en Mérida, hemos tenido una campaña de austeridad, sencillez, humildad, sacrificio y buena voluntad, remontando una cuesta creada por factores del doble oficialismo que me atribuían tres mil votos y me adosaban un aporte de muchos dólares de una fuente que nunca identificaron.

 

En las dos últimas semanas recibí los ataques grotescos y groseros de una fuente muy bien identificada, el laboratorio sucio del gobierno saliente, lo cual me sorprendió por haber sido gente amiga, en lo partidista, pero que nunca me amilanó.

 

En conclusión, iniciamos en Mérida un nuevo modo de hacer política, con honestidad y pulcritud, con un discurso integrador de las buenas voluntades, de gente seria y con una gran acogida en todos los municipios. Incluso, para contestar a los que hablan de división opositora y derrota, les digo que anduve en todo momento proponiendo elecciones primarias y se me respondió, desde emisoras de radio y TV, que por solo tener seguros tres mil votos, no tenía fuerza para ir a un proceso.  Del tema escribiré más adelante.

 

Sobre el referéndum revocatorio


Estuve en el equipo que introdujo ante el CNE la solicitud del referendo revocatorio. No podemos dejar de enviar el mensaje de cambio a la gente, porque hay que mantener la llama de la esperanza encendida. Sabemos del enorme reto. Pero quedan en evidencia los factores políticos que de inmediato atacaron a quienes nos negamos a dejar de intentar los cambios. Quedó claro que la dirigencia política en los principales partidos, en todos los bandos, por ahora es incapaz de articular una política para buscar una salida a la tragedia venezolana. La respuesta del oficialismo con las condiciones para recoger las firmas, del miedo a contarse en condiciones de igual a igual. 





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