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Unidad, referendo y liderazgo por Edgar Márquez

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Unidad, referendo y liderazgo por Edgar Márquez


En la semana anterior anuncié tratar sobre el tema de la unidad de los políticos de oposición, alrededor de una tesis, programa, proyecto, aspiración o, simplemente, sobre un aspecto concreto de la vida nacional, estadal o municipal.

 

Es un asunto sumamente manoseado, cuya importancia se soslaya para encubrirlo con el manto de la natural disidencia democrática. Todos hablamos de unidad, pero no se dan pasos, ni se presentan ofertas concretas, ni se perdona y menos se olvida cualquier diferencia que separe.

 

En la campaña que condujo al veintiuno de noviembre, y cuyo inicio, en mi caso, fue el anuncio de la aspiración a gobernador del estado Mérida, a través del Canal Globovisión (Primera Página 09.04.21), prediqué el asunto de la unidad entre los varios aspirantes al cargo, sin haber tenido eco positivo. Si hubo denuestos y ataques que iban más a lo personal que a lo político.



Planteé la unidad bajo varias premisas. 1. Es importante la renovación de los cuadros políticos merideños. 2. Debemos formular un programa común. 3. Estamos obligados a ser fraternos y nunca enemigos. 4. La honestidad no se negocia. 5. Dirimir en elecciones primarias la escogencia de un candidato único.

 

Ya dije en anterior artículo dije que la única respuesta, del comando del gobernador saliente, solo atinó a restarme autoridad para la propuesta, bajo el argumento de que solo obtendría tres mil votos. Cuán equivocados. Ese monto se multiplicó por más de veinte. Ahí están los números en la página web del Consejo Nacional Electoral. 

 

En política no se puede andar predicando unidad si no hay voluntad firme de buscarla, con sacrificio de aspiraciones y posiciones partidistas. Hoy sigo pensando en que podemos acordarnos y ojalá que todos los aspirantes que conmigo compitieron se mantengan activos y busquen incrementar su caudal electoral. Todos, hasta los que atacaron sin razones y luego no alcanzaron el millar. No importa, deben seguir en la arena, corrigiendo errores y mejorando su narrativa o discurso.

 

Precisamente, a todos los dirigentes opositores se nos brindó una gran oportunidad para evidenciar unidad, compromiso nacional y disposición. Esta ocasión ha sido la solicitud de activación del referendo revocatorio. Bueno. Resulta que la mayoría jugó a la indiferencia porque los protagonistas eran otros: el ex gobernador César Pérez Vivas, Virginia Rivero Lozada, los catedráticos (UCV) Nelson Chitty y Oscar Arnal, y el joven comunicador Nicmer Evans. Craso error. Se cayeron unas cuantas caretas, de esas que rechaza el ochenta por ciento de la población nacional, y se dejó pasar en blanco un irrespeto de tamaño descomunal a la Constitución de la República, a las leyes y reglamentos.  Una verdadera burla aceptada por muchos opositores.


El referendo es una opción válida y democrática, enarbolada para atender reclamos nacionales de todo tipo (alimentación, salud, servicios públicos, salarios, atención médica, seguridad de las personas y bienes, etc.). De modo que, si algunos llegaron a pensar que con la indiferencia iban a pasarle factura al quinteto promotor, se equivocaron.

 

Ahora bien, esa manera de hacer política, entre riñas, envidias, deslealtades, traiciones, discurso mentiroso y permanente confrontación, está fuera de la realidad y de las necesidades nacionales.  Venezuela requiere otra dirigencia, más calificada intelectual y moralmente, más comprometida con otro modelo de desarrollo (de libertad, dignidad humana y progreso) capaz de permitir que recuperemos el tiempo perdido y que rescatemos la riqueza robada.

 

Estamos a tiempo de corregir rumbos, de guardar los orgullos personales y entender que el futuro de la patria es un asunto serio, tan serio que, incluso, no podemos dejarlo solo en manos de políticos, debemos sumar todos los factores sociales, económicos, intelectuales, académicos y religiosos.

 

Es allí donde vamos a probar si hay liderazgo, si tenemos respaldo popular, si nuestro discurso convence y si somos capaces de revertir la tendencia sostenida de rechazo a la política (la vieja y detestada). En Mérida dimos un paso al frente en noviembre y demostramos que, aún sin recursos, se puede hacer política nueva.

 

Finalmente, unas palabras de recuerdo al fallecido expresidente Rafael Caldera, cuyo natalicio se recordó el pasado lunes 24 de enero.





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