Mérida, Marzo Domingo 03, 2024, 06:08 am

Inicio

Opinión



Hacer política desde la casa por Edgar Márquez

Diario Frontera, Frontera Digital,  Edgar Márquez, Opinión, ,Hacer política desde la casa por Edgar Márquez
Edgar Márquez


Una de las tendencias nocivas del quehacer político, en meses y años recientes, es la de concebir el oficio como una actividad alejada de la gente y que se puede hacer desde la casa, residencia o domicilio del dirigente o de quien pretende serlo.

Esto tiene semejanza con la promoción publicitaria de empresas que en el pasado buscaban amas de casa para que hicieran ventas de sus productos sin salir del hogar. Se entendía que damas ocupadas de sus hijos, esposo y padres podían, invitar a conocidos para vender mediante catálogos. Haga dinero sin salir de su casa, decía uno de los avisos.

Las responsables de sus hogares no tenían por qué estar afiliadas a una asociación comercial o cámara de expendedores, o de comercio, ni tampoco pagar impuestos, y menos asistir a reuniones todas las semanas.

En buena parte de la nueva Venezuela se viene imponiendo la tendencia de hacer política desde la casa, sin salir de ella, prevalidos los autores de las ventajas del teléfono inteligente, de las computadoras y del hecho de que por no pertenecer a partido político alguno ya no hay horarios, sin sitios de reunión, sino que prevalece un amplio margen de autonomía. Se actúa, entonces, mediante el ejercicio del libre albedrío, sin entregar cuentas y sin presentar informes.

La política, por mucho modernismo que se le quiera atribuir, no puede prescindir del elemento humano, del contacto directo, del cara a cara, del abrazo, de la sonrisa, del afecto, y, al final, del compromiso con la persona con la que se habla o trata un tema, o, también, se le pide el voto.

Los adelantos tecnológicos son útiles para acercar y expandir la democracia, pero deben estar orientados hacia la atención del ciudadano, es decir deben facilitar la reciprocidad de los mensajes, motivar las respuestas o preguntas y activar los mecanismos de atención. No se puede imponer una nueva dictadura, aquella que consiste en producir muchos mensajes, despersonalizados, para que lleguen a un vasto número de personas imposibilitadas de opinar, discutir o emitir criterios.

Sigo pensando en aquellos hombres y mujeres de nuestros hogares montañeros donde no llega la señal de las comunicaciones, donde la mayoría no usa teléfono y donde los propios caminos son de difícil transitar. Por ello, en mi campaña de noviembre utilicé el mayor número de horas posible para acercarme al elector, y también a los no electores que resultaron ser la mayoría, en la idea de preservar uno de mis principios políticos: todos somos iguales y todos estamos en posesión de opiniones, comentarios y sugerencias de mucha validez.

Los números poblacionales y los de los servicios comunicacionales revelan que la mayoría de ciudadanos no posee herramientas para hacer fácil la conversación con nuevas tecnologías, por lo que sigue vigente la necesidad (imperiosa) de acercarse al ciudadano, a no segregarlo, a no imponerle la dictadura del modernismo comunicacional, y a sostenerlo como un ser humano, elector o no, sujeto y objeto de nuestro compromiso para alcanzar una mejor sociedad.

La política desde la casa no triunfa, no es considerada con los votantes, no muestra la calidad y calidez del dirigente o candidato, y es clara demostración de la ausencia de buena disposición humanista de quien la ejerce.

Desde 1989 cuando fui alcalde por primera vez, recorrí mi municipio, estuve con la gente más necesitada y apoyé al que más posibilidades ha tenido, a que siguiera triunfando. Hasta empezada mi campaña electoral, ni siquiera utilizaba las redes sociales, porque el contacto con la gente, como siempre ha sido, el diálogo directo y palpar las necesidades que muchos hemos pasado, ha sido la forma de expresar mi acción en la política.


La crisis de gasolina


Persisten los graves problemas de desabastecimiento de gasolina en el estado Mérida. La crisis se ha trasladado a la falta de transporte. La flota de vehículos de carga de combustible, que tenía el estado, ha de estar ya inoperativa. A las estaciones de servicio de tasa subsidiada ya no llega el combustible, en las que se paga la gasolina a tasas internacionales, si hay, pero igual las colas para repostar son enormes. El pueblo sigue sufriendo las decisiones erradas, de quienes destruyeron y arrasaron con la industria petrolera en nombre de una supuesta revolución, cuya industria funcionaba en la era democrática. Además, hay que sumar a esa crisis, el mal tino de la solución propuesta desde el extranjero, de aplicar sanciones a la producción de petróleo, con la esperanza de que el pueblo venezolano e inmolara nuevamente en las calles dejando más saldos trágicos. Seguimos sin soluciones y sin acuerdos.

Los bonos estatales y salarios

Esta semana hubo un anuncio desde el llamado Portal Patria, que administra pagos de parte de la administración actual, de un pago de 100 dólares para trabajadores de Pdvsa y Corpoelec. El país sigue dando tumbos en materia de salarios del sector público y si bien esos trabajadores merecen sus pagos, los del sector de salud y educación también comen, también gastan pasajes y tienen necesidades, así como los jubilados. No esperamos que los trabajadores venezolanos vivan de bonos estatales, sino que exista un justo reconocimiento de lo que un trabajador necesita. Sabemos de las enormes dificultades presupuestarias, pero es momento de que este país sincere lo que tenga que sincerar.






Contenido Relacionado