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“Los ejercicios espirituales del clero de Cojedes” por Padre Edduar Molina Escalona

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“Los ejercicios espirituales del clero de Cojedes” por Padre Edduar Molina Escalona


Desde el 7 al 12 de este mes de marzo, el clero de la hermana Diócesis llanera de San Carlos de Cojedes, “subieron al monte” como dice el Evangelio de este domingo (Lc 9,28-36) para dar una pausa a su intensa vida pastoral y dedicarse a sus ejercicios espirituales, un tiempo privilegiado para orar, contemplar, compartir, vivir con mayor intensidad la fraternidad sacerdotal y degustar lo mejor de nuestra Mérida su gente junto a sus esmeradas atenciones. Acompañados de su obispo Monseñor Polito Rodríguez Méndez, y la grata compañía del venerable Obispo Emérito de Barinas, Ramón Antonio Linares, todo un pozo de sabiduría, humildad y fecundidad pastoral que vino a completar esta grata experiencia.


 


El lugar de encuentro las “cabañas del Coronel” en San Rafael del Chama, con su particular vista panorámica que permite contemplar la ciudad puesta en lo alto de un monte para ser luz de Venezuela, permitiendo así un ambiente propicio para el discernimiento espiritual, para escuchar y comprender la voluntad de Dios en el presente de nuestra vida: tomar conciencia de su voluntad y decidirse a “hacer su voluntad”.


Gracias a la invitación hecha por monseñor Polito de esta Iglesia cojedeña, pude participar en el servicio de la predicación y acompañamiento, siguiendo la temática de la línea pastoral de una Iglesia sinodal que nos convoca a “caminar juntos” en la misma dirección, presente en las periferias de la existencia humana, además de reflexionar a la luz de la Palabra sobre nuestro ministerio en medio de tantas realidades que vivimos en el país y en el mundo para testimoniar la belleza del sacerdocio que no es otra cosa que mostrar con la vida que Cristo está vivo y que su Palabra da vida en abundancia.


No se puede pasar por Mérida sin conocer y disfrutar sus bellezas, con la visita guiada a nuestra hermosa Catedral, Palacio y Museo Arquidiocesano, obras que con tanto esmero son patrimonio del arte religioso y huella imborrable de la ciudad de las luces. Al igual que el cálido recibimiento en el pueblito de Los Aleros, permitieron la alegría y fraterna cercanía sacerdotal, tan dificultosa en medio de tantas distancias y carga pastoral de nuestros llanos. 


Los sacerdotes de la Diócesis de San Carlos, a lo largo de esta semana de retiros espirituales, nos dejaron la lección del salmo 133 “Miren cuán bueno y agradable es ver que los hermanos habiten juntos en armonía”, aun cuando son escasos, entre ellos se multiplican la diversidad de tareas misioneras, se acompañan y viven con intensidad esa fraternidad tan necesaria, tal como lo expresó el Papa Francisco en su visita a los sacerdotes de Calabria, en Italia: “sacerdotes juntos, de seguir al Señor no solos, no uno a uno, pero juntos, a pesar de la gran variedad de los dones y de las personalidades; justamente esto enriquece el presbiterio, esta variedad de orígenes, de edades, de talentos, todo vivido en la comunión, en la fraternidad”. Un verdadero signo de comunión presente que fortalece a esta hermana Iglesia de San Carlos.


La diócesis de San Carlos de Cojedes fue erigida por San Pablo VI el 16 de mayo de 1972, en pleno año jubilar de sus Bodas de Oro, esta joven diócesis venezolana se renueva y afronta con valentía los retos de la nueva evangelización, con sacerdotes apasionados por el Evangelio, cercanos y sencillos a su gente, con la sabia y certera dirección de su obispo que en medio de sus comunidades anima la cimiente de una Iglesia discípula y misionera.


Por último, agradecer a todo el equipo de la comunidad de Santiago de la Punta por la solidaridad y ayuda para la atención de los sacerdotes y obispos, así como las instituciones que los recibieron con tanta cordialidad.


El retiro concluyó con una eucaristía que quedará para siempre en la gratitud de la humilde aldea de San Rafael del Chama, con una eucaristía presidida por el obispo de San Carlos, el emérito de Barinas y sus sacerdotes, una verdadera gracia de transfiguración en Cristo Vivo y presente en esta cuaresma. Oremos para que surjan muchas vocaciones laicales, misioneras y sacerdotales que vayan a fecundar de Evangelio nuestros llanos venezolanos.


Mérida, 13 de marzo de 2022






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