Mérida, Febrero Viernes 03, 2023, 10:31 pm

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¿UN VIAJE SIN DESTINO? por Luis Loaiza Rincón

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LUIS LOAIZA RINCÓN


La atrofia, debilitamiento o disfuncionalidad de los partidos políticos puede llegar a degradar y destruir la democracia. Así que fortalecer las dinámicas propias de los partidos es muy importante, cuando hablamos de reinstitucionalizar al sistema democrático.

 

En los partidos existen soportes estructurales que sirven para evitar y controlar la desviación personalista que tanto mal le hace a estas organizaciones. Destacan, entre otros, la doctrina o declaración de principios en la que se recogen las convicciones defendidas por el colectivo y el programa en el que directamente se responde ¿para qué se quiere el poder? Carecer de estas guías, acelera un proceso de descomposición en el que reina un pragmatismo cortoplacista que desnaturaliza por completo a la organización en función de intereses muy pequeños.

 

Navegar en el mar de la política, como en cualquier viaje, exige tener claro desde dónde se sale y cuál es el destino. Para estar ubicados se requieren rutas y coordenadas que den sentido al recorrido. Pero al llegar hay que saber lo que se tiene que hacer. En ese momento es tarde para decir que la complejidad de los problemas encontrados nos supera o que la solución depende de otros.

Por tanto, saber cómo enfrentar los principales problemas y qué medidas tomar para corregirlos desde el gobierno, es un asunto que no se improvisa ni se consigue por encargo.

 

Se han conocido casos de candidatos que únicamente, y de forma muy superficial, se refirieron en sus campañas electorales a un programa que nunca leyeron ni comprendieron, porque simplemente se trataba de un papel que debía presentarse para cumplir con uno de los requisitos exigidos por la ley electoral. De allí que al ocupar los cargos que tanto les costó alcanzar, jamás se refirieron al programa de gobierno y mucho menos articularon políticas respetando un plan coherente de gestión. Eso sí, se atuvieron estrictamente al “cómo vaya viniendo, vamos viendo” y el resultado no podía ser otro que el desastre. Por si fuera poco, además de navegar a ciegas y sin saber qué hacer, aspiraron reelegirse ofreciendo solucionar en el próximo período lo que nunca supieron enfrentar desde el principio. Los ciudadanos si sabían que reelegirlos era seguir en la nada.

 

De manera que el personalismo, el cortoplacismo y la improvisación, que tanto nos alejan del objetivo de generar calidad de vida para todos, se combaten con responsabilidad, mucho trabajo, esperanzas colectivas, planes con metas factibles y equipos eficaces.





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