Mérida, Enero Sábado 28, 2023, 06:59 am

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El trabajo enaltece y dignifica por Edgar Márquez

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EDGAR MÁRQUEZ


Ayer conmemoramos el día del trabajo, en recuerdo de los hechos ocurridos en Chicago el primero de mayo de 1886. Se manifestaba por una jornada laboral de ocho horas, suscitándose una violencia que provocó muertos y heridos.  Desde entonces, la fecha sirvió para recordar a los mártires y expandir por el mundo una celebración que busca reivindicar los derechos de los obreros.  En la mayoría de naciones se celebra el primero de mayo, como día no laboral y las consignas unifican a todos los sectores en el reclamo de mejoras.

En el pasado la fecha servía para honrar a los obreros, considerados en minusvalía, pero con los años se asumió la palabra trabajador y más adelante se señaló como Dia del Trabajo, aunque era una jornada de descanso. Del lado cristiano siempre se habló del Día de San José Obrero, sin que faltara la misa para resaltar la festividad.

En la política mundial los más esforzados promotores de las marchas, manifestaciones, concentraciones o protestas, han sido los partidos llamados de izquierda, comunistas o socialistas, al lado de los anarquistas, sin que otras casas políticas, los denominados de la derecha, estén ausentes de acudir y mostrar sus banderas o consignas.

En Venezuela, el protagonismo de la fecha ha sido de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), siempre en manos de dirigentes socialdemócratas, con tímida participación en su directiva de socialcristianos y de otros partidos, por lo que, a lo largo, de la etapa democrática las consignas y protestas han sido frente a gobiernos del propio bando adeco, lo que sirvió para evitar la proyección de izquierdosos y anarquistas.

Los propios medios de comunicación daban amplio espacio a las marchas cetevistas, mientras dejaban en espacio secundario y reducido las reuniones de los sindicatos llamados autónomos, donde se incluían los comunistas y socialistas.

Ahora, en medio de una crisis social, sostenida y progresiva, los propios grupos adeptos al gobierno pesuvista o revolucionario, en sus propias palabras, celebran marchas y concentraciones que, en tiempos recientes han sido tan numerosas y hasta más que las tradicionales de la CTV.

Del mismo modo, todos los gobiernos, en un alarde de anticipación, el día anterior, han anunciado medidas reivindicativas para los obreros, trabajadores y hasta empleados públicos, logrando aquietar las protestas y facilitando la tranquilidad ciudadana.

De las primeras marchas obreras quedan los recuerdos de la presencia de personas que realizaban ese oficio. En las recientes ahora se confunden quienes no se consideraban tales, como los maestros, los empleados públicos en su rango menor, los servidores del transporte de pasajeros y carga, los expendedores fijos y buhoneros, y en algunos años hasta policías jubilados.  Por razones políticas, hubo momentos en que hasta dirigentes de los gremios profesionales acudían a solidarizarse con la dirigencia de la central obrera mayoritaria.

Hoy, debemos coincidir en que la fecha, más que para buscar reivindicaciones, que son justas y necesarias, debe servir para que proclamemos la importancia del trabajo, honrado y recto, como servicio a la sociedad, como fuente de riqueza, orden, armonía y coherencia social. Trabajo que enaltece y dignifica la condición humana. Si todos trabajamos, y si gobernantes y promotores de la inversión facilitan mejorar las condiciones de labor, no hay razón para ampliar las diferencias sociales y para seguir sosteniendo la pobreza. En medio de esta aspiración, y como factor fundamental, requerimos una audaz educación para el trabajo creador, desde los primeros niveles, asociando trabajo con dignidad humana.





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