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Walter Bishop por Carlos Guillermo Cárdenas D.

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Walter Bishop por Carlos Guillermo Cárdenas D.


Al despuntar el alba con sus primeros rayos de luz, recibo el correo del presidente de la Seccional de Jubilados de la ULA, con la triste noticia del deceso del profesor Walter Bishop. El profesor emérito por excelencia de la Escuela de Medicina de nuestra Facultad. Sustento durante varias décadas de la actividad académica de la cátedra de Fisiopatología. Impulsor de la investigación y de la ciencia en la Universidad de Los Andes. Preocupado por todo lo académico que de una u otra manera incumbía el quehacer de la institución universitaria. El profesor Bishop hizo de la cátedra y del laboratorio, un espacio para la investigación y la exploración de la fisiología del cuerpo humano, los factores que mantienen vivos a los seres humanos y la indagación de porqué el cuerpo humano enferma por distintas causas.

No fue filósofo pero sus clases tenían contenido filosófico. No fue humanista pero en su cátedra se abordaba el humanismo como ingrediente fundamental en el ejercicio de la noble misión de la medicina. No fue político pero sus consejos y opiniones sobre la vida de la institución se escuchaban con atención.

Cuando el equipo rectoral del periodo 1988-1992 asumió las funciones de dirección universitaria, la dirección del CDCHT recayó en el profesor Walter Bíshop. Después de una larga conversación con el profesor Juan Puig Pons y el profesor Walter Bishop, se logró la aquiescencia para que asumiera la conducción de la investigación de la Universidad de Los Andes. Fue una decisión acertada que contó con anuencia de la gran mayoría de investigadores activos, pues así lo testimonió la asamblea de investigadores realizada en el Auditorio A de la Facultad de Medicina, repleta hasta el último rincón con representación de todos los laboratorios e institutos de investigación. No recuerdo una concurrencia tan nutrida de profesores e investigadores en respaldo a la decisión tomada para la coordinación del CDCHT.

Cuando concluyó nuestra gestión al frente del Vicerrectorado Académico el año de 1992, un grupo de profesores pensamos en él como Vicerrector Académico. Nuestros argumentos en apoyo a la idea no fueron suficientes y el profesor Bishop declinó el ofrecimiento. Luego cuando nuestro nombre de nuevo surgió como candidato a la opción académica, visité al profesor Bishop para que considerara su posible candidatura, a lo que alegó razones personales y familiares para declinar de nuevo la oferta.

De verdad confieso que hubiese sido un gran vicerrector académico. En aquel entonces, estaba lleno de entusiasmo y energía, de aliento y proyectos para echarlos a andar en el área académica.

En el profesor Bishop siempre encontré la palaba de aliento y el consejo oportuno cuando, en múltiples ocasiones, acudimos a él y al profesor Juan Puig.

El deceso de Walter Bishop enluta a la toda la comunidad universitaria. Su proyección trascendió los muros de la Cátedra de Fisiopatogía. Tenía una visión holística de la medicina. Durante varios años ejerció la clínica tanto en el viejo Hospital Los Andes como en el Hospital Universitario de Los Andes. Quién mejor que él para las disquisiciones y los diálogos clínicos con la base fisiopatológica que lo acompañaba.

Como docente tuvo un verbo claro y directo. Iba al fundamento de los síndromes clínicos. Lo recuerdo exponiendo los síndromes extrapiramidales con una claridad única. Siempre se identificó con las preocupaciones y necesidades del estudiante. Promovió las becas para los jóvenes estudiantes con inclinaciones por la ciencia y la investigación. El empeño para que los laboratorios que estaban rezagados en sus proyectos, los actualizaran en su protocolo y planes.

Nuestra última conversación ocurrió en una entidad bancaria. Intercambiamos algunas ideas y preocupaciones a futuro. Me comentó que pensaba marchar al exterior por un tiempo, pero que su patria chica era Mérida y su academia la ULA. Nos despedimos sin un dejo de preocupación de nuestra parte que tal vez sería el último encuentro. En los últimos meses tuve noticias de él. Ninguna vislumbraba que tuviese con mermas de la salud. Siempre fue un hombre con fortaleza física de atleta y con el cerebro muy organizado para todo lo concerniente con el intelecto.   

Me sumo a las múltiples expresiones de dolor y condolencia a la hora de la despedida eterna. El profesor Walter Bishop es un icono de la Universidad de Los Andes. La universidad está de luto.




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