Mérida, Febrero Lunes 06, 2023, 05:54 pm

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El cambio político por Edgar Márquez C.

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Edgar Márquez C.


Una gran mayoría de venezolano se suma a la petición de cambio del rumbo político de la nación. Eso lo revelan las investigaciones de opinión pública y se aprecia en cualquier lugar, pueblo, localidad, sector o ciudad. Es indiscutible que hoy el régimen gobernante no tiene un apoyo concluyente o superior a la masa crítica.

Este grupo de inconformes tiene dos facetas. La primera conformada por los partidos de la llamada oposición, cuyo caudal favorable resulta menor que el del gobierno (u oficialismo). Esto lo he dicho varias veces, para molestia e incomodidad de dirigentes, amigos y conocidos. Me contradicen y señalan lo que digo como una equivocación.

Por eso, amplío los detalles. El gobierno tiene adherentes que oscilan entre un quince y un veinte, en lo que se llama el voto duro. El oposicionismo, en varias encuestas, sumando todos los partidos y partiditos no llega al quince por ciento. Imaginemos, entonces, un escenario, en el mejor de los casos, en sumatoria de treinta o treinta y cinco por ciento.

¿Y lo demás?

Ahí está en detalle, decía un memorable artista mexicano. Por lo menos, un sesenta y cinco por ciento de la opinión nacional no es favorable, finalizando julio de 2022, al gobierno pesuvista o madurista – chavista, pero tampoco confía en la oposición. Es decir, hay un amplio boquete de lo que antes se llamaba “los ni ni”, donde se configura (teóricamente) una amplia y suficiente mayoría para el abordaje del poder en unas elecciones libres y supervisadas.

El desafío del cambio político tiene partidarios suficientes para demoler electoralmente tanto al gobierno como a la oposición, en circunstancias muy especiales. Lo que podríamos llamar la “tercera vía” no tiene un liderazgo conocido. Es muy posible que surjan personas o dirigentes (que no líderes, por ahora) en procura de captar esa inmensa masa.  No será tarea fácil, porque deberá mostrarse (con trayectoria incluida) como ajeno a cercanías con Maduro y su grupo, pero también lejano a Ramos, Borges, López, Capriles, Rosales, Machado, Solórzano y un buen etcétera que puede totalizar veinte apellidos.

El anhelo de imponer un rumbo distinto goza de buena mirada nacional, pero, así es la política, un proceso de cambio se gesta con anticipación, con mucho estudio y escucha, pero con articulación de factores y actividad diaria, permanente e insistente, con grupos de análisis y hasta de “salas situacionales”.

La Venezuela política de hoy, carente de líderes, pero sobrada de aspirantes a todo, muestra un recurso humano de “nulidades ilustres” y de orgullos (soberbia) ampulosos. En estos no se aprecian propuestas discutibles y menos trabajos intelectuales que, al menos, permitan conocer ideas básicas del pensamiento pro democracia.

De tal manera que estamos ante un panorama interesante y a la vez difícil. Se conjugan variados factores, tanto sociales como económicos, pero, se debe decir claramente, el más importante es la   madurez cívica de la mayoría nacional.  Mayoría que quiere expresarse directamente, sin ser objeto de operaciones psicológicas, de marketing y estrategias de asesores extranjeros.

Cierro esta semana con un saludo para Virgilio Nava, santacrucense residente en Maracaibo, quien me sugirió estudiar las transiciones políticas habidas en el mundo, para pensar en las opciones nacionales.





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