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Petro pudiera estarse preguntando, ¿Cómo gano la "bendición" de Dios? por Alirio Liscano

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Petro pudiera estarse preguntando, ¿Cómo gano la "bendición" de Dios? por Alirio Liscano


  I
Gustavo Petro no la tiene fácil, aunque arrancó y sigue marchando acertadamente junto a Francia Márquez. Los pueblos de la Patria Grande Latinoamericana necesitamos su éxito político como nuestra propia vida. Sobrevolemos Colombia. Con Santander, la Oligarquía Neogranadina se acercó, se hizo amiga y concretó alianzas con Estados Unidos y sus Corporaciones. Sin embargo, no le ha ido bien al pueblo colombiano con la sintonía de esa "pareja dolarizada". Desde tiempos de Bolívar se inició el trajin de construir el Canal de Panamá, un negocio sobre el cual El Libertador "regañó" mucho a Santander. Bien, a inicios del siglo xx EEUU separó a Panamá de sus raíces y construyó el Canal, entonces "el mejor negocio del mundo" por las ganancias que arrojaba. Y ustedes conocen la historia con EEUU en Cuba (1898), Puerto Rico, Panamá, Nicaragua y Somoza, el asesinato de Sandino después de expulsar a los gringos, las aventuras del filibustero William Walker y Usa también en tierra Dominicana con Trujillo y en Haití con Duvalier. Y en Colombia, siempre con trato preferencial. El país hermano padeció en el siglo xix la Guerra de los Supremos (1839-1842), lapso en que falleció Santander en la cama mientras era derrotado militarmente su "sicario mayor" José María Obando, asesino de Sucre en Berruecos. En 1848 nació el Partido Liberal anti-bolivariano y en 1849 el Conservador bolivariano, que en 1859 chocaron en una guerra que ganaron los primeros con la Constitución de Río Negro y que terminó en 1862. Y en 1867 llegaron los Liberales Radicales que dominaron hasta 1880 con un proyecto "modernizador" de presidentes militares y el líder civil Rafael Núñez. Sin embargo, en 1914 asesinan al último "liberal radical" Rafael Uribe Uribe, amigo del "Cabito" Cipriano Castro. En 1928 fue la llamada Masacre de las Bananeras estadounidenses. Y en 1948, con el ambiente nacional "recalentado" asesinan a Gaitán. Hasta que Marulanda lanza las Farc en 1965, a la que llega después Raúl Reyes, "hijo" de Marulanda por marido de Olga, hija única. Y en 1982, el digno presidente conservador Belisario Betancourt "escandalizó" a la oligarquía al sentarse con los grupos en armas a discutir la paz. 

            II

Pero, por desgracia, en 1985, el M-19 tomó el Palacio de Justicia en Bogotá, en una operación sangrienta con fuerte tufo de "Cia-Extrema Derecha", lo que de hecho "selló" la muerte del liderazgo del M-19 (Jaime Bateman, Álvaro Fayad y Carlos Toledo Plata). Y luego Virgilio Barco lanzó la "guerra contra la droga" para que los norteños controlaran el negocio, lo que efectivamente ocurrió, no sin antes liquidar a la Unión Patriótica, a la Alianza Democrática y a cuatro aspirantes presidenciales en fila: Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro León-Gomez, con otros miles de colombianos. Sin embargo, faltaba la hecatombe de Judas Uribe Vélez e Iván Duque, grandes derrotados por el Pacto Histórico y Gustavo Petro. Empero, la criminal oligarquía bogotana está matando desde Berruecos y en la centuria pasada logró que el ejército nacional fuera comandado por oficiales yanquis en la Guerra de Corea de 1952, luego hizo de Colombia "la más grande base militar norteamericana en el extranjero" y ya es un país "asociado" con la Otan. Esta herencia de violencia y ruina "pesa mucho" contra el gobierno de Petro. La grotesca presencia militar norteamericana. Los impactos climáticos. La frontera colombo-venezolana. La parapolítica y la corrupción administrativa. Los activos robados a la patria de Bolívar. La estructura retrógrada de tenencia de la tierra. La justicia de paz y la pacificación interna. La caída de la producción alimentaria y el hambre. La crisis social generalizada. 
La violencia estructural, militar, paramilitar, policial, partidista y muchas otras. La asociación de la Oligarquía Colombiana/ Corporaciones Norteamericanas en torno de la "industria" de la cocaína.
Concluyamos pues. Se han hecho frecuentes las palabras de los analistas ante la aplastante crisis colombiana: "Bueno, es tan grande el amasijo de problemas acumulados, los varios millones de desplazados afuera y adentro, las tierras arrebatadas, el récord en producción de cocaína y la debacle social, que yo me sentiría satisfecho si en cuatro años 'todos dejan de matar en especial el Estado Colombiano y se inicia la política social adecuada' a solucionar los problemas de la población". Esto, les digo yo a ustedes, es simplemente desgarrador, pero con sentido de la realidad, quizás tengan razón ante esta Colombia poco menos que moribunda. Nosotros Venceremos. AL.




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