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Retos del metaverso por Sadcidi Zerpa de Hurtado

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Sadcidi Zerpa de Hurtado


El metaverso es un término que apareció por primera vez en la novela de ciencia ficción Snow Crash (1992), de Neal Stephenson. La distopía tecnológica predicha por este autor estadounidense de obras de ciencia ficción, computadoras y nuevas tecnologías, se ha hecho realidad y se considera el próximo estadio de Internet. Representa un cambio de paradigma de lo digital como hasta ahora se conoce, porque permite a los usuarios experimentar el ciberespacio en tres dimensiones e involucra el uso de los cinco sentidos mediante las tecnologías inmersivas. Es decir, el mundo digital en una nueva dimensión donde el tradicional intercambio de información se sustituye con Internet de la experiencia.

Aún no existe consenso sobre cómo podría —o debería— evolucionar el metaverso. Para algunos expertos en tecnología digital, el metaverso es una red masiva e interoperable de mundos virtuales tridimensionales en tiempo real; experimentados de forma sincronizada por todos los habitantes del planeta. Mientras que, para otros, es el espacio que permitirá la transformación digital de la economía mundial. Dado que facilitará la interacción de empresas que incorporen la tecnología Blockchain en sus operaciones y estén en capacidad de: a) permitir el intercambio de criptomonedas, b) admitir el cambio de Tokens No Fungibles (o NFT por sus siglas en inglés), y c) desarrollar un mayor control y propiedad de sus datos. Todo esto estimulará a los consumidores a experimentar mundos virtuales inmersivos utilizando teléfonos inteligentes y computadoras.

A partir de esta falta de consenso acerca de la evolución que tendrá el metaverso, se puede asegurar que dicha red enfrenta retos similares a los que en su momento afectaron la adopción de Internet. En este orden, sobresalen: las normativas sobre protección y localización de datos, la gestión del espectro, la competencia, la ciberseguridad, entre otros.

Es decir, las restricciones territoriales que tienen las empresas para almacenar o procesar los datos en un determinado país —por requisitos de localización de datos y restricciones a la transferencia internacional de datos—, añaden importantes costos a cualquier iniciativa empresarial de incursionar en el metaverso. De igual manera, en la medida que los países se preocupen más por la seguridad y la soberanía de los datos, se dificultará la libre circulación de estos, con incidencia en el desarrollo de las operaciones transregionales —fundamentales para el comercio electrónico—. En este sentido, es probable que avancemos hacia una Internet dividida, donde los productos, los usuarios y los datos se encierren en conjuntos separados por esquemas de regulación.

Por otra parte, la recopilación de datos personales es un reto para el metaverso. Los cascos de realidad virtual equipados con sensores que rastrean los movimientos de los ojos, las manos y el cuerpo, controlarán las expresiones faciales y las características individuales de la población. Estos datos son valiosos para los gobiernos interesados en garantizar la seguridad y la privacidad de sus ciudadanos, lo que dará mayores motivos para la formulación de estrictos marcos normativos locales. De esta forma aumenta la probabilidad de avanzar hacia una red fragmentada en redes nacionales, en lugar de un metaverso conectado globalmente.

El conjunto de normas gubernamentales y comerciales que fragmentan hoy Internet amenazan con reducir la interoperabilidad e interconexión del metaverso. Es por esto que se necesitan acciones intergubernamentales para facilitar la digitalización de la sociedad y el aprovechamiento del metaverso como tecnología. Algunas de estas pueden ser: 1) cooperación internacional en el desarrollo de aplicaciones empresariales en el metaverso, 2) iniciativas intergubernamentales para abordar desde el metaverso los problemas del cambio climático y el desarrollo de energías alternativas, 3) superar de manera conjunta los problemas relacionados con el acceso desigual a Internet y a las nuevas tecnologías, y 4) reforzar la cooperación gobierno-empresa privada en la definición de objetivos específicos que aseguren mayor innovación e incorporación de la población a los cambios que trae la nueva tecnología. La adopción masiva del metaverso no está garantizada, pero debemos prepararnos para que esta red no quede en manos de una o pocas personas.

* @zerpasad





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