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NOTA DOLIDA SOBRE UNA LUCHA LINDA QUE NO TOMÓ LA COLINA por Alirio Liscano

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NOTA DOLIDA SOBRE UNA LUCHA LINDA QUE NO TOMÓ LA COLINA por Alirio Liscano


I

La llamada "Constitución de Pinochet" entró en aplicación en 1973, ipso facto, con el asalto, bombardeo y asesinato de Allende en La Moneda, aunque como norma nacional, se "institucionalizó" después en 1980. Seguidamente, la "concertación democristiana- socialista" reprodujo sin cambios el modelo implantado, con un "toma y dame" anti-Allende, en que la "centro izquierda" que era el "socialismo adeco" de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet se medía con la "centro derecha" más bien "social cristiana" que representaba Sebastián Piñera, teniendo sumo cuidado de no tocar el fondo de los problemas económicos y sociales y mucho menos "cambiar algo". A la sombra del dictador y actuando como maromeros de "cuerda floja", en esta forma, el "circo representativo" renovó el "gatopardismo" sureño copiando perfectamente a demócratas y republicanos y calcando al carbón su forma deliciosa de turnarse la vocería de las corporaciones. Como decir, cualquier "Regimen "Puntofijista" de la IV República, "partidocracia bipartidista", o "adeco-copeyana". Naturalmente, cuando se hizo "cómico" el desgaste de estos insípidos "volatineros", la derecha no tuvo más remedio que presentarse ella misma de cuerpo entero con su "genio de ocasión" Sebastián Piñera, quien tuvo dos mandatos en entrevero con la señora de los Derechos Humanos Michelle Bachelet, uno a partir de 2010 y el otro desde 2018, este último abiertamente neoliberal y con media docena de ministros empresarios, en adulante contubernio con Donald Trump que había llegado en enero de 2017.

II

América Latina conoció en el siglo pasado politiqueros, farsantes y demagogos como Carlos Andrés Pérez, Carlos Saúl Menem y Allan García, quien optó por suicidarse. Quien no se suicidó fue Sebastián Piñera, el empresario y político chileno que comenzó su carrera pública en el entorno del régimen de Pinochet (su hermano José fue ministro del dictador) y más tarde se haría "tutor" o "padrino" de los gobiernos desteñidos de la "concertación democristiana-socialista". Gabriel Boric asumió la presidencia de Chile hace apenas 18 meses, vale decir un año y medio antes de la decisión "contra-constituyente" del reciente 4 de septiembre de 2022. Sin embargo, Sebastián Piñera había estado en la Presidencia de Chile durante 4 años en su segundo mandato. Es decir, fue Piñera quien provocó el "estallido social" del año 2019. Además, se mantuvo al frente de la represión con fuego carabinero y ojos vaciados. Y desde el poder le "puso la mano" a las riendas de la lucha por la nueva Carta Magna que libraba el pueblo del presidente mártir Allende. El problema es que Piñera no era Allende y tampoco era Chávez. Piñera se arrellenó en el puesto de comando del proyecto constituyente y a la cabeza de tres momentos sencillamente claves del mismo: la decisión del Congreso Nacional del 15-11-2019 que le quitaba al "sueño austral" su carácter originario; el acuerdo también parlamentario para que el plebiscito se realizara el 25-10-2020 y la elección de la tal Convención Constitucional que quedó fechada entre los días 15 y 16 de mayo de 2021. Léase por favor, todo esto fue "manejado" por Piñera. Sólo imaginen ustedes por un instante que en 1999 el presidente de Venezuela no hubiera sido Chávez sino Carlos Andrés Pérez.

III

Según estimaciones moderadas Pinochet le costó al pueblo chileno 50 mil vidas entre asesinados y desaparecidos y un "reguero" de valiosas y meritorias trayectorias militares y civiles como René Schneider en 1970; Alberto Bachelet en 1974; José Toha en 1974; Carlos Prats en 1974 y Orlando Letelier en 1976. 
Cuando le dijeron al Comandante Chávez que el llamado "Congresillo" (los restos que quedaban del corrompido parlamento adeco-copeyano), debía ser el órgano que "hiciera" la Constitución Bolivariana, Chávez ratificó de inmediato el carácter originario de la soberanía popular y de la fórmula constituyente. O sea, cortó de raíz la maniobra reaccionaria. Sin embargo, Piñera era un "jefe orgánico" de la derecha, que poseía "maña política", por lo que se empeñó en convencer que se escogiera un poder legislativo nuevo que elaborara la Carta Política y que la Asamblea Constituyente debía llamarse Convención Constitucional. Así infiltraron su "Caballo de Troya", digamos un "Congresillo" de politiqueros tradicionales y adulteraron la soberanía popular del plan original. No fue cosa casual que las decisiones más importantes del experimento sureño se tomaran con Piñera en la Presidencia. Qué le dejó Piñera a Boric, entonces? Le dejó las menudencias de la fiesta: la fecha final del proceso, que ya no sería con Piñera el 4 de septiembre de 2022 y la campaña electoral que la tenían preparada de antemano. Piñera fue el artífice de la avalancha de "lawfare" y "fakes news" que desde la prensa chilena cubrirían de turbidez la contienda de hace poco. Además, no hubo liderazgo claro para ganar a la opinión nacional sobre la Carta Magna y sus avances político-programaticos, los que, por el contrario, fueron tiznados y deformados por la derecha. La lucha era por Asamblea Constituyente y Cambios Estructurales en favor de los chilenos, pero la Carta Magna que era la mejor plataforma de propaganda, no se reveló en sus bondades, la derecha tomó la iniciativa electoral y terminó validando sus truculencias. Los chilenos seguirán en la calle con su digna bandera por ahora "derrotada" pero jamás vencida. AL.




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