Mérida, Enero Domingo 29, 2023, 06:17 pm

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Suenan tambores electorales por Edgar Márquez C.

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Suenan tambores electorales por Edgar Márquez C.


Una expresión popular sostiene que “suenan los tambores” cuando se cierne un conflicto armado. En esta oportunidad apelo a esas palabras para señalar que los movimientos político – partidistas muestran que habrá elecciones (o se intenta que se realicen), tanto para los aspirantes de la llamada oposición, como para los adeptos al régimen gobernante porque en esa parcialidad se comenta que podría convocarse una renovación de todos los estamentos.

Unas elecciones presidenciales, teóricamente, soportadas en el texto constitucional deberían ser en diciembre de 2024. En la realidad de los hechos, esto puede ser cambiado o alterado, porque, por ejemplo, unas elecciones como las habidas en mayo de hace cuatro años no debieron tener esa fecha, aunque el inicio del período tuvo lugar siete meses más tarde.

Dada la expectativa, los aprontamientos en la oposición vienen ocurriendo de manera intermitente y sin que todos los mencionados hayan salido a las calles venezolanas para buscar sus votos. Hay encuestas con variados resultados. Hay gran uso de las redes. Se mueven las aplicaciones, todas, dirigidas desde los comandos, con más tiempo dedicado a ellas que las horas invertidas por los aspirantes a saludar a los ciudadanos.

Hay un reglamento de las votaciones primarias para escoger un único aspirante, sin que se pueda saber de manera certera cuáles serán los que entrarán en la competencia, debido a que los que quieran “ir al baile” deberán pagar para cubrir los costos.  Ahí está el primer elemento disuasivo. Unos cuantos no podrán reunir esos dineros para comprar su cupo y es probable que algunos de esos descartados sigan promoviendo sus nombres hasta el final de las elecciones presidenciales. Claro, sin inversión monetaria importante y sin chance alguno de ganar.

Del lado del gobierno hay que destacar que en Venezuela se terminó de aceptar la existencia de Nicolás Alejandro Maduro Moros como primer mandatario nacional, luego de que por meses se mantuvo la expresión de “ilegítimo”, de desconocido por amplios sectores y “suplantado” por un gobernante interino. De tal manera que sustituirlo como candidato por el Ingeniero Cabello Rondón o por el gobernador Héctor Rodríguez no luce nada probable.  Nunca ha sido recomendable cambiar el caballo en medio del rio, dice el adagio.

El país no luce enfocado hacia una carrera electoral, porque las mayorías están envueltas en sus propias crisis personales y/ o familiares, con las particulares circunstancias de la ausencia de una parte de los hijos y padres, aventados al exterior por los mismos problemas. Eso no evita que haya tambores sonantes, porque la política es de todos los días.

En medio de este pre ambiente electoral, los ciudadanos se preguntan de dónde saldrán los bolívares (léase dólares) para cubrir una campaña. Saldrán de las arcas oficiales, por las muchas vías y subterfugios, saldrán de empresarios y, por supuesto, de los poderes irregulares nacionales e internacionales.  Tanto para unos como para otros. Y eso no es ningún evento, porque desde hace años viene ocurriendo.

Una campaña de voluntarios, de esfuerzos humanos desmedidos en calles y pueblos, no se avizora, al modo de Mérida (Noviembre de 2021), porque hasta dentro de la propia oposición hay recursos inmensos que vienen cubriendo campañas de los nuevos partidos (entiéndase Monómeros) en su afán de desplazar a los históricos y viejos grupos políticos.

Los tambores electorales no dejan escuchar los clamores de la ciudadanía, pero si permiten invitar a los electores a que, desde ya, analicen los nominados, los que aspiran, con sus trayectorias y luchas, para que a la hora de decidir lo hagan con plena conciencia democrática y pensando en dirigentes para un país que tendrá, necesariamente, que ser distinto.  





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